EN TORNO A LA LECTURA: Breve biografía de Mark Twain.

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136321-004-2564c6caSamuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, nació en la localidad de Florida, en el estado de Missouri, Estados Unidos de América, el 30 de noviembre de 1835.

Desde su infancia, pasada en Hannibal, Misuri, tuvo un espíritu claramente aventurero, humanitario y romántico, intentando aprovechar cada segundo de su vida repleta de anécdotas, cuyas propias experiencias le dieron la inspiración para muchas de sus creaciones literarias, sobre todo para sus dos obras cumbre: Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn.

mark_twain_by_gh_jones_1850_-_retouchedTras la muerte de su padre, cuando él tan solo contaba con doce años de edad, se puso a trabajar como aprendiz de tipógrafo en una editorial, abandonando los estudios, y comenzó a escribir sus primeros artículos en el periódico que dirigía su hermano, pero su pueblo le venía pequeño y pronto marchó a trabajar a diversas ciudades: Keokuk (Iowa), Nueva York, Filadelfia… hasta que se embarcó como piloto en un vapor, más tarde sería soldado de la Confederación, minero en Nevada y periodista en el Territorial Enterprise de Virginia. En 1963 se metió de lleno en la creación literaria con el seudónimo de Mark Twain, que en realidad quiere decir “dos brazas de profundidad”, el calado mínimo para navegar por el Mississippi. Entonces comenzó un periplo que le llevó por Europa y Tierra Santa, hasta que en 1870 se casó con Olivia Langdon. En 1907 le fue otorgado el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford (Inglaterra). Falleció el 21 de abril de 1910 en Redding, perteneciente al estado de Connecticut, (Estados Unidos), curiosamente tal y como había vaticinado un año antes con estas palabras: “Vine al mundo con el cometa Halley en 1835. Vuelve de nuevo el próximo año, y espero marcharme con él. Será la mayor desilusión de mi vida si no me voy con el cometa Halley. El Todopoderoso ha dicho, sin duda: ‘Ahora están aquí estos dos fenómenos inexplicables, vinieron juntos, juntos deben partir’. ¡Ah! Lo espero con impaciencia.” Y así ocurrió, pues el Halley llegaba al punto más cercano de su órbita al sol (perihelio), justo cuando él murió.

Samuel Langhorne Clemens September 1-2, 1867, Pera, Constantinople

Samuel Langhorne Clemens
September 1-2, 1867, Pera, Constantinople

Mark Twain fue un hombre comprometido con el mundo en que vivía y no tenía ningún pudor en reconocer que estaba equivocado en algunas de sus ideas originales y cambiar de posición en transcurso de su vida, así, por ejemplo, en su juventud era un ferviente defensor del imperialismo norteamericano, sin embargo, tras la anexión de Filipinas por los Estados Unidos, cambión de opinión radicalmente, llegando a liderar la American Anti-Imperialist League. Así mismo, en relación con la religión cambió su punto de vista al llegar a la madurez, pues si al principio era presbiteriano, posteriormente se volvió crítico con la religión diciendo, incluso, que “la fe es creer lo que sabes que no es” o “Si Cristo estuviera ahora aquí, no sería cristiano.” Sin embargo, en lo que siempre se mantuvo fue en la defensa de los derechos humanos y en contra de cualquier tipo de esclavitud o explotación, llegando a decir que la Proclamación de Emancipación de Lincoln “no solo liberó a los esclavos negros, sino que también liberó a los blancos.” Pero todavía pensaba que en los Estados Unidos no funcionaba bien la justicia cuando se trataba de los derechos de las minorías: “He visto chinos insultados y maltratados de todas las formas más bajas y cobardes que una naturaleza degradad puede idear, pero nunca vi a un chino vindicado en un tribunal de justicia por el trato injusto recibido.” También defendió el sufragio femenino y la emancipación de la mujer, siendo un admirador de Helen Keller, la famosa activista y oradora sorda y ciega, y de su profesora Anne Sullivan, consiguiendo que su amigo Henry Rogers financiara la educación de la joven. Y no menos importante fue el apoyo que daba a los sindicatos y a la clase trabajadora: “¿Quiénes son los opresores? Los menos: el Rey, el capitalista, y un puñado de otros capataces y superintendentes. ¿Quiénes son los oprimidos? Los más: las naciones de la Tierra; los personajes valiosos; los trabajadores; ellos que hacen el pan que se comen los blandos y los ociosos.”

 

El listado de sus obras es bastante amplio y variado:

  • La célebre rana saltarina del condado de Calaveras y otros relatos, escrita en 1865, llegó a ser bastante popular en todo Estados Unidos.
  • Los inocentes en el extranjero (1869), es un conjunto de cartas humorísticas sobre sus viajes encomendadas por el periódico The Sacramento Union.
  • Pasando fatigas (1872), es otra obra sobre viajes basada en sus experiencias en el Oeste norteamericano.
  • La edad dorada: un cuento de hoy (1873), escrita en colaboración con Charles Dusley Warner, trata sobre la Guerra de Secesión y se puede considerar su primera novela.
  • Viejos tiempos en el Mississippi (1876), habla de sus experiencias en el río mediante una colección de cuentos cortos.
  • Las aventuras de Tom Sawyer (1876), está inspirada en sus aventuras infantiles y en ella aparece una serie de personajes verídicos, compañeros suyos: John Briggs, Will Bowen, Tom Blankenship (Huckleberry Finn) o Tom Sawyer (él mismo).
  • Los hechos relativos a la reciente orgía de crímenes en Connecticut (1877)
  • Taladrad, hermanos, taladrad (1878)
  • Un vagabundo en el extranjero (1880), donde nos cuenta sus viajes por Europa.
  • El príncipe y el mendigo (1881), es la historia de dos muchachos físicamente parecidos, nacidos el mismo día, pero en distintas clases sociales, siendo uno príncipe y el otro mendigo, quienes, al conocerse accidentalmente, deciden cambiar sus roles. Está considerada como su primera obra con ambiente histórico.
  • El robo del elefante blanco (1882)
  • Vida en el Mississippi (1883), basada en sus experiencias como piloto en un vapor por el río.
  • Las aventuras de Huckleberry Finn (1884), la novela sobre la cual versa nuestra Guía de Lectura actual.
  • La historia privada de una campaña que fracasó (1885), donde recuerda su participación en la Guerra de Secesión.
  • Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1889), un viaje al pasado de un joven norteamericano que se traslada a la Inglaterra medieval y en la cual, Twain, deja patente su decepción por las políticas sociales que se desarrollaban en su tiempo.
  • El conde americano (1892)
  • El billete de un millón de libras esterlinas (1893)
  • Tom Sawyer en el extranjero (1894)
  • Pudd’nhead Wilson (1894)
  • Recuerdos personales de Juana de Arco (1896), fue la novela que más le costó escribir y de la que más orgulloso estaba.
  • Tom Sawyer detective (1896)
  • Siguiendo el Ecuador (1897)
  • El hombre que corrompió a una ciudad (1900)
  • Inglés como se lo enseñan (1900)
  • Historia detectivesca de dos cañones (1902)
  • Cuento de un perro (1904)
  • Extractos del diario de Adán (1904)
  • Soliloquio del rey Leopoldo: una defensa de su dominio del Congo (1905)
  • Oración de guerra (1905)
  • ¿Qué es el hombre? (1906)
  • Diario de Eva (1906)
  • Un legado de 30 000 dólares (1906)
  • La historia de un caballo (1907)
  • ¿Ha muerto Shakespeare? (1909)
  • El capitán Tormenta (1909)
  • El forastero misterioso (Póstuma), trata de la visita del sobrino del diablo a la Tierra.
  • Capítulos de mi autobiografía (Póstuma, 2010), recopilación de artículos aparecido en la revista literaria North American Review entre 1906 y 1907.
  • 1280px-mark_twain_statue_garden_city_ks_img_5875

Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain

 

 Guía de lectura: Las aventuras de Huckleberry Finn PDF

titulo“Toda la literatura estadounidense moderna procede de un libro de Mark Twain titulado Huckleberry Finn (…) Es el mejor libro que tenemos. Toda la escritura estadounidense viene de ahí. Antes no había nada. Desde entonces no ha habido nada tan bueno.”

Hemingway (Verdes colinas de África)

 

The writings of Mark Twain Edition de Luxe, vol. 13 Hartford: American publishing company, 1899-1907 PS1300 1899 RAREBOOK Special Collections SC-STKS

Curiosamente, a pesar de ser considerada una de las primeras grandes novelas norteamericanas, Las aventuras de Huckleberry Finn apareció publicada en Inglaterra por primera vez a finales de 1884 y unos meses después en Estados Unidos y, desde entonces, no ha dejado de suscitar una constante controversia entre quienes están a favor y quienes la consideran poco menos que una basura, por lo que es notable la diferencia de criterios que sobre ella han surgido: desde los que ven en ella una buena lectura para el público juvenil, hasta los que pretenden su prohibición por inapropiada; desde aquellas personas que la consideran un panfleto racista, hasta las que la utilizan como la mejor publicación antirracista; todo lo cual ha colaborado en darle mucho más interés a una historia que ya lo tenía por sí sola gracias a su calidad, a su poder de seducción y a la variedad de temas que en ella se tratan.

The writings of Mark Twain Edition de Luxe, vol. 13 Hartford: American publishing company, 1899-1907 PS1300 1899 RAREBOOK Special Collections SC-STKS

Huckleberry Finn, aunque fue escrita dos décadas después de la Guerra de Secesión, está ambientada en la época de la esclavitud anterior a esta contienda. Su narrador es el propio Huckleberry Finn, quien ya apareciera en la anterior novela de Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer, como un niño paria del que en aquellas aventuras se dice que “era cordialmente odiado y temido por todas las madres del pueblo, porque era vago, ordinario y malo, vivía al margen de la ley, y todos sus hijos lo admiraban, disfrutaban de su compañía prohibida y deseaban atreverse a ser como él.” En esta ocasión el niño huye, por un lado, de las restricciones y comodidades que le impone su madre adoptiva, la viuda Douglas, las cuales le resultan embarazosas y cargantes, y por otro, del constante maltrato recibido por su padre biológico quien lo arrastra con él para poder quedarse con el dinero que Huck cobró como recompensa por capturar a un delincuente junto con su amigo Tom, y en esta fuga se le une el esclavo Jim, que a su vez se escapa de la posibilidad de ser vendido a otro amo de mucho más al sur del Mississippi, con lo que sería alejado de su mujer e hijos, y pretende llegar hasta Ohio para poder alcanzar la tierra donde no existe la esclavitud, trabajar y conseguir el dinero suficiente para liberar a su familia. De esta forma vemos que la novela en sí es un viaje hacia la libertad.

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  Ambos fugitivos van conformando una sólida amistad en la balsa donde viajan a lo largo del río. Su primera supuesta etapa debe acabar en Cairo, en el estado de Illinois, donde pretenden vender la balsa y comprar unos pasajes para un vapor y remontar el Ohio, pero la niebla les impide ver bien y pasan por delante de la ciudad sin darse cuenta bajando por el Mississippi hacia los territorios sureños y esclavistas. Entonces a Hunck le aparecen los remordimientos al darse cuenta de que está ayudando a un esclavo a escapar de su dueño legítimo, entonces le surge una lucha entre la moral inculcada por su educación esclavista y el sentimiento de camaradería, entre la aceptación de los presupuestos de la esclavitud y su inclinación hacia la dignidad humana, algo muy complicado en una sociedad de clases en la que un borracho ignorante y cruel se siente superior a un esclavo amable, trabajador y buena persona, simplemente por la diferencia de color y puede permitirse el lujo de venderlo para seguir gastándose el dinero en bebida.

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Pero a pesar de sus temas tan polémicos para la sociedad de su tiempo, Mark Twain logra escribir una historia neutra, sin un narrador omnisciente que emita juicios de valor ni con fantasías que desvíen la atención de la trama, por lo que si comparamos Tom Sawyer con Huckleberry Finn, veremos que si la primera era una novela narrada por una persona madura para un posible lector juvenil, ésta es la narración de un muchacho con la intención de que sea comprendida por un adulto. Así mismo, si lo comparamos con La cabaña del tío Tom, escrito en 1852 por Harriet Beecher Stowe, el cual fue considerado una de las chispas desencadenantes de la Guerra de Secesión, comprobamos como éste sí toma partido claramente, y de forma apasionada, en defensa de la libertad de los esclavos, en cambio, Huckleberry Finn se limita a mostrar las diferentes formas de pensar sin más. Se ha querido ver en la amistad creciente entre Huck y Jim un alegato antiesclavista, pero no considero que eso sea cierto ya que en aquella época no pocas amistades, o relaciones de afecto, surgirían entre las dos clases de seres humanos que estaban condenados a convivir.

        hucfront El personaje central y narrador, Huckleberry Finn, es un adolescente con muy buen corazón y con una gran empatía con las personas que le rodean, quien, a fuerza de oír decírselo a los demás, se considera un niño malo y está en constante lucha con su conciencia, creyendo que acabará en el infierno, algo que llega a aceptar. Carece de la desbordante imaginación de Tom y del sentido del humor de aquel, pero es bastante observador e inteligente y se limita a describir lo que ve sin enjuiciar nada. Es un inadaptado social a causa del maltrato infantil al que le somete su padre borracho y siente vergüenza de su origen y, sin embargo, en su carácter se imprime un fuerte sentido de superación.

        huck-finn-and-jim-on-raft Uno de los motivos de las malas críticas que recibió este libro tras su publicación fue a causa de su lenguaje demasiado natural y espontáneo que chocaba frontalmente con los gustos de una sociedad puritana y repleta de rígidas normas; que se abandonara el tradicional lenguaje formal en favor de la auténtica voz del pueblo, ordinaria, pero natural, verosímil, pues era la única que correspondía a la forma de hablar de un niño inculto y pobre de la rivera del Mississipi, resultaba intolerable para muchas personas de las clases media y alta, tanto como el hecho de tener como héroe a ese muchacho que, a pesar de todas las virtudes que va desplegando durante sus aventuras: nobleza, audacia, bondad y generosidad, sólo se le tenía en cuenta el otro aspecto de su personalidad: su rebeldía, sus vicios, sus hurtos, su lengua aguda y ofensiva y su tendencia a mentir, sin importarles la realidad de que la personalidad de cada ser humano es una suma de claros y oscuros y nadie es simplemente un ser plano. Pero, sobre todo, lo que no le perdonaban al autor es que, después de todas sus fechorías, el pilluelo saliera bien parado.

huck-finn-jim         Así pues, pronto surgieron voces que pedían su prohibición en nombre de la moral, y fue desterrado de las estanterías de algunos colegios y de varias bibliotecas, sin embargo, este ataque despiadado y absurdo logró lo contrario de lo que pretendía conseguir, y La aventuras de Huckleberry Finn se hizo más famoso y más tentador, por lo que sus ventas crecieron.

         Los personajes que llenan esta novela son de lo más heterogéneo entre los que nos encontramos bastantes caricaturas de la sociedad fronteriza del medio Oeste americano a mediados del siglo XIX. Podríamos comenzar con el propio Huckleberry Finn, el protagonista y narrador de la novela, un niño de trece años, cuyo padre es el borracho del pueblo, San Petersburgo, Mussouri, ribereño al río Mississippi, y a quien la necesidad y la marginación le ha obligado a sobrevivir gracias a su inteligencia, una especie de pícaro a la americana, y a pesar de no tener formación, es reflexivo y siempre saca sus propias conclusiones de todo, lo cual, a veces, le acarrea algunos problemas morales porque se descubre pensando de forma contraria a las normas de la sociedad en la que vive, pero como todavía es un niño, se deja influenciar con facilidad, sobre todo por su amigo Tom, el protagonista de Tom Sawyer, a diferencia de Huck, Tom es imaginativo y dominante, a quien le entusiasman los planes descabellados y peligrosos y para quien la vida debe vivirse como las de las novelas de aventuras a las que es bastante aficionado, lo que le lleva a veces a cometer estupideces que pueden rayar la crueldad, así mismo, a diferencia de su amigo, Tom es más convencional con las normas sociales.

huckleberry-finn-2012       La viuda Douglas es la mujer que adopta a Huck en la primera novela, tiene un carácter suave y permisivo, por lo que a Huck le da pena decepcionarla cada vez que comete algún error, pero aun así se escapa porque no puede soportar tanto aburrimiento en la vida cómoda que lleva en su casa. Con ella vive su hermana, la señorita Watson, quien representa la hipocresía de aquellos valores éticos y religiosos que permitían tener esclavos, y a quien Huck no tiene mucho aprecio. Esta señorita tiene un esclavo llamado Jim, el cual es muy supersticioso y sentimental, pero también bastante inteligente y el más adulto y lógico de todos los personajes de la novela, así mismo, hace gala de una gran generosidad, de un fuerte amor por su familia y su amistad con Huck le demuestra al joven la humanidad no tiene nada que ver con el color de la piel, sin embargo, al ser un esclavo, siempre está a merced de los caprichos del resto de actores del relato, quienes, en ocasiones, le fuerzan a realizar situaciones ridículas y vergonzosas.

         El padre de Huck se llama Papanicolaou, un hombre desagradable y malvado quien casi siempre está borracho y a quien lo único que le interesa de Huck es el dinero que consiguió en la recompensa; su aspecto es deplorable, con la piel tan blanca como la de un fantasma y la ropa hecha girones, así mismo, intenta por todos los medios que su hijo sea un ignorante como él prohibiéndoles ir al colegio y le golpea con mucha frecuencia por el simple hecho de que le apetece o para degradarlo; este hombre representa la degradación en que se estaba sumiendo la sociedad blanca y el fracaso de la estructura de la familia.

twahuc11         El juez Thatcher ejerce en la localidad donde viven Huck, Tom y Jim y comparte la custodia de Huck con la viuda Douglas además de ser el encargado de velar por su dinero, el mismo que pretende Papanicolaou, por eso, cuando Huck se da cuenta de que ha regresado a la ciudad, le entrega su fortuna al juez a cambio de un dólar, pero el juez simplemente le sigue el juego tratando de ayudarle. El juez tiene una hija, Becky, que era la novia de Tom en la anterior novela a la que ellos llaman “Bessie”.

         Otros personajes que también simbolizan esa triste degradación son el Duque y el Delfín, un par de estafadores recatados por Huck y Jim en su balsa de una muerte segura al ser perseguidos por una multitud, y que dicen ser: el más viejo, el “Delfín de Francia”, hijo del ejecutado rey Luis XVI y, por lo tanto, el heredero al trono, y el más joven, pretende hacerse pasar por el Duque de Bridgewater, cuyo ducado le fue usurpado. Huck se da cuenta enseguida que eso es un fraude, pero él y Jim deciden seguirles el juego para no tener problemas, algo de lo que los dos bribones se aprovechan teniéndolos como criados personales, mientras van desplegando una serie de estafas a lo largo del viaje por el río. Unas víctimas de sus fechorías son las tres herederas de Peter Wilks, un hombre adinerado que muere y ha dejado una fortuna y sobre el cual un hombre les habla a los estafadores dándole mucha información que utilizarán para hacerse pasar por hermanos del finado, a quienes dejó gran parte de la herencia, siendo las pobres huérfanas, tres muchachas jóvenes, las sufren la mayor parte de las tropelías, pero Huck intenta por todos los medios desbaratar aquella estafa.

         Durante la historia aparecen otras dos familias que quieren hacerse cargo de Huck, los Grangerford y los Phelps. La primera se lleva a Huck después de que un vapor golpea la balsa y le separa de Jim, ellos le ofrecen al chiquillo alojamiento en su casa de campo, pero, sin quererlo, se ve envuelto en una disputa entre familias enemigas, contra los Shepherdson, una guerra sin cuartel, bastante ridícula y cruel, que simboliza la estupidez del tradicional honor familiar que les llevará a la muerte de todos sus miembros. Por otro lado, los Phelps, Silas y Sally, la única familia más o menos estable que aparece en toda la novela, los cuales son tíos de Tom Sawyer a quines Huck encuentra por casualidad, cuando el “Delfín” les vende a Jim como un esclavo fugitivo y él va a buscarlo; Huck se hace pasar por Tom y éste, al que están realmente esperando, cuando llega, para no descubrir el embuste, se hace pasar por su hermano mayor. Los dos juntos les hacen víctimas de todas las locuras ideadas por Tom para liberar a Jim.

         Y por último tenemos a la tía Polly, la hermana de Sally Phelps y la custodia de Tom Shawyer, quien aparece al final de la novela desmontando todo el montaje de los dos amigos.

         Las aventuras de Huckleberry Finn es el típico viaje iniciático a semejanza de la Ilíada o de Don Quijote, realizado por un niño y un esclavo por el gran río norteamericano, el Mississippi, en busca cada uno de su particular libertad, un viaje en el que se van desarrollando una serie diferentes aventuras que ellos irán sorteando con esfuerzo y de las que sacarán enseñanzas que les ayudarán a formase como hombres. Huckleberry es un héroe atípico mezcla de un caballero andante y de un pícaro, lleno de confusiones y dudas, pero siempre divertido.

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Análisis poético: “El albatros”, de Charles Baudelaire

Como un juego, a menudo en los barcos he visto
cómo cazan albatros, grandes aves marinas
que son como indolentes compañeros de viaje
tras el barco que surca los abismos amargos.

Una vez han caído en cubierta, esos reyes
del espacio azulado son torpones y tímidos,
y sus alas tan blancas y tan grandes son como
blandos remos que arrastran lastimosos por tierra.

¡Pobre alado viajero, desmañado e inerte!
¡Él que fue tan hermoso ahora es feo y risible!
Uno acerca a su pico la encendida cachimba,
otro imita cojeando al lisiado con alas.

El poeta es un príncipe, gran señor de las nubes,
cuya casa es el viento, que no teme al arquero;
desterrado en el suelo, entre el vil griterío,
sus dos alas gigantes no le dejan andar.

(Versión de Carlos Pujol, 2011: Las flores del mal, Barcelona, Austral, p. 13)

Ya que los finales nunca suelen ser piadosos, comencemos por el final. Y más si hay que hablar de Baudelaire, porque su muerte es a la vez una01 Charles Baudelaire ironía desgarradora y un final en perfecta y horrorosa consonancia con lo que fue su obra y su vida. Enfermo de hemiplejía a causa de una sífilis que le fue contagiada durante su juventud, probablemente por su amante Jeanne Duval, prostituta del Barrio Latino, quien fuera considerado el padre de la poesía moderna, interno en el sanatorio de Passy, sin poder hablar, leer o escribir, con un ojo ciego, medio cuerpo paralizado y la lengua trabada, sólo podía tartamudear dos malditas palabras: Cré nom! Cuando finalmente fallece el 31 de agosto de 1867, tras una larga agonía, París aún estaba de vacaciones y sus intelectuales disfrutando en sus casas de campo de un verano bochornoso, demasiado ocupados en triviales asuntos como para trasladarse al entierro de quien, para muchos, ya llevaba muerto alrededor de un año. La ceremonia se celebró en Saint-Honoré d’Eylau, una iglesia nueva similar a una nave industrial o un mercado de techos de madera y cortinajes ingenuos tendidos de unas columnas blancas que parecían huesos. En la puerta, el ataúd del poeta y su escaso séquito se cruzaron con los de un tendero, que iban acompañados por los tétricos tambores de la guardia nacional. Un rayo ilumina el cielo sobre las cabezas de las apenas sesenta personas de la comitiva fúnebre en el cementerio de Montparnase: están el fotógrado Nada, el pintor Maner, escritores como Veuilloy, Banville o Champfleury, pocos periodistas y trabajadores de la edición, su compañero y biógrafo02 Tumba Charles Asselineau y un joven y aún casi desconocido Paul Verlaine; no ha acudido Théophile Gautier a quien Baudelaire le dedicó Las flores del mal con reconocimientos como “poeta impecable”, “perfecto mago de las letras francesas” o “queridísimo y muy venerado amigo”, ni tampoco representantes de la Sociedad de Escritores. Un nuevo trueno desgarró el cielo segundos antes de desatarse un diluvio. Los asistentes corrieron en busca de refugio poco antes de que se abriera el nicho donde ya descansaba su padrastro Jacques Aupick, a quien Baudelaire aborrecía, y donde cuatro años después descansaría su madre, con quien logró reencontrarse durante la enfermedad para recuperar el mito de su niñez. Sólo ella, rota de dolor, los enterradores con su gesto desatendido y dos o tres allegados, más por deber que por gusto, acompañados del repique de las gotas sobre la madera del féretro, resistían las inclemencias del tiempo y fueron testigos de los últimos instantes del entierro del gran profeta de la poesía moderna. Estaría orgulloso de su final. Solo, trágico, grotesco. Baudeleriano.

Charles Baudelaire estaba hecho de claroscuros y oposiciones sin las cuales su obra no hubiera alcanzado tales cotas de grandeza. Es aún un romántico, es ya un simbolista, dice Carlos Pujol; de familia de seminaristas y diplomáticos, el poeta antepuso una vida bohemia atestada de prostitución, de drogas y de viajes a bordo de barcos hacia costas exóticas que nunca llegó a pisar, a una tranquila y acogedora existencia entre militares, políticos y jueces; antes prefirió estampar su firma en la portada de Las flores del mal que dictar o firmar la sentencia que lo acusó de ultraje a la moral pública obligándolo a pagar una multa y a eliminar seis composiciones del poemario: “Lesbos”, “Mujeres condenadas”, “El Leteo”, “A la que es demasiado alegre”, “Las alhajas” y “La metamorfosis del vampiro”.

El estilo clásico de Las flores del mal (1857) choca frontalmente con el03 Frontispicio anotado contenido. Baudelaire dibuja al poeta maldito que se opone a los valores de una sociedad burguesa que lo rechaza: “Cuando así lo decretan los poderes supremos / y el Poeta aparece en el tedio del mundo, / espantada su madre, barbotando blasfemias, / crispa un puño hacia Dios, que con ella es piadoso: // -¡Ah! ¿por qué no parí un ovillo de víboras / en lugar de dar vida a irrisión semejante? ¡Oh, maldita la noche de placeres efímeros / en que pudo mi vientre concebir mi condena”. Anhela la belleza absoluta que no es de este mundo y añora la felicidad de la infancia mitificando una niñez representada por su madre y sobre todo por la sirvienta Mariette que lo cuidó: “La sirvienta abnegada de quien celos tenías / y que ahora descansa bajo el césped humilde, / se merece la ofrenda de llevarle unas flores”. Como sus deseos son irrealizables, se entrega a los vicios: “Como un pobre vicioso que devora y que besa / todo el pecho ulcerado de una vieja ramera, / de pasada robamos un placer prohibido / que exprimimos igual que una seca naranja”. Sin embargo, no consigue escapar del tedio, que en una opinión totalmente trasladable a nuestra contemporaneidad es el mayor mal de la sociedad francesa del XIX: “¡ES EL TEDIO! Con llanto maquinal en los ojos, / imagina patíbulos mientras fuma su pipa. / Ya conoces, lector, a ese monstruo sensible, / ¡oh tú, hipócrita, igual a mí mismo, mi hermano!”.

 Cuando Baudelaire escribió “El albatros”, viajaba en un paquebote hacia Calcuta acompañado de comerciantes y oficiales del ejército, sin embargo en las Islas Mauricio decidió dejar atrás la empresa y volver a Francia. Una vez allí, continuó escribiendo y publicando diversos poemas de Las flores del mal en distintos medios hasta que finalmente apareció una versión definitiva del libro en 1857. “El albatros” no sólo ha sido muy reconocido por críticos y poetas contemporáneos a Baudelaire y posteriores, sino que al posicionarlo como el segundo poema de la primera sección “Esplín e ideal”, el autor ya le estaba otorgando una importancia manifiesta dentro de un libro que no se entiende como un sumatorio o una recopilación de composiciones poéticas, sino que se concibe como un conjunto estructurado cuyas secciones y los poemas que las forman tienen significación por la emplazamiento que ocupan dentro de ese todo. Pero, ¿qué dice el poema para que lo consideremos tan relevante? Pues, nada más y nada menos, busca dar una definición metafórica del concepto poeta en la sociedad francesa (y europea) del siglo XIX. Por supuesto, una definición baudeleriana.

De los cuatro cuartetos que lo forman, los tres primeros describen escenas propias de la vida en un barco: los marineros juegan a cazar 04 Albatrosalbatros, “grandes aves marinas / que son como indolentes compañeros de viaje”, pero que una vez en tierra son torpones y tímidos “y sus alas tan blancas y tan grandes son como / blandos remos que arrastran lastimosos por tierra”. Un tanto animalizados, los marineros se recrean en la escena: “Uno acerca a su pico la encendida cachimba, / otro imita cojeando al lisiado con alas”. En la última estrofa, lo que había sido un mero retrato de una escena habitual en los viajes navales se convierte a través de un procedimiento de metaforización, en lo que Baudelaire considera que es el poeta en su sociedad. Como el albatros, es “un príncipe, gran señor de las nubes / cuya casa es el viento, que no teme al arquero” que cuando cae “desterrado en el suelo, entre el vil griterío / sus dos alas gigantes no le dejan andar”.

Solo, en una mugrienta taberna del Barrio Latino, Baudelaire apura una copa mientras lee el manuscrito del todavía no publicado poemario Las flores del mal. “…l’empêchent de marcher”. Cirujano de los signos, piensa, el poeta es capaz de sobrevolar majestuosamente el cielo abstracto del lenguaje, pero como contrapunto fatídico, es un inadaptado de la sociedad, no existe un lugar reservado para él en este mundo. Detiene su mirada en la camisa manchada del tabernero, en un borracho acodado en la barra, en un charco de cerveza formado por un goteo incansable. Llama la atención del camarero y pide otra copa. A través de la ventana ve pasar a dos importantes comerciantes escoltados. Él, en silencio, regresa a sus papeles, “Ses ailes de géant l’empêchent de marcher”. Sus alas de gigantes no le dejan andar. Y apura de nuevo la copa.

 P.D. 1: Transcribo el poema en su versión original.

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

À peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid!
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait!

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

P.D. 2: Brevísimo vídeo sobre la obra y la vida de Charles Baudelaire.

Análisis poético: “La canción del pirata”, de José de Espronceda

Autor: Ancrugon

Descargar en PDF: Canción del pirata, José de Espronceda

La canción del pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.

Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;

y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

“Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor, aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

COMENTARIO

barco1La canción del pirata fue escrita por el poeta romántico José de Espronceda en 1840. Su tema principal es la libertad y la independencia, exaltando a un personaje al margen de la ley, como un pirata que es, a la vez, perseguido y temido. El poema comienza con una introducción en tercera persona que nos sitúa en el tiempo y en el espacio en forma de narración, para cambiar luego a primera persona, en tono lírico, dando entrada así a la canción propiamente dicha, de esta forma existe una mezcla de géneros que era del gusto de la época. Esta mezcla también se observa en la métrica, donde se combinan distintas estrofas y versos, con lo que Espronceda consigue diferentes impresiones en el lector.

Antología poe´tica de José de EsproncedaLa ideología romántica está presente en toda la obra: canto a la libertad, rechazo de la sociedad del momento, rebeldía, orgullo de su independencia, desprecio a las normas y las leyes… Pero también aparece en la descripción de los elementos y del paisaje: presencia de la luna, personalismo del viento, atmósfera de misterio, personificaciones… armonizando el movimiento de la naturaleza con el carácter del protagonista bravo y fuerte. La lengua del poema, aunque al principio parece más ampulosa y rebuscada, se vuelve luego muy sencilla y repleta de expresiones bastante populares. El personaje es bastante típico del movimiento romántico: exalta el yo, es valiente, enérgico, decidido, pero a su vez altanero y arrogante. No se sujeta a normas ni leyes, desprecia las riquezas, reparte con los suyos lo que consigue, ama el riesgo y el peligro, y sobre todo, estima la belleza y la libertad. Es un personaje aventurero y vive en su barco añejado de los demás despreciando a las naciones y sus guerras y poseyendo únicamente su afán de aventuras. 

SOBRE EL AUTOR

espronceJosé de Espronceda nació el 25 de marzo de 1808 en Almendralejo, Badajoz. Con sólo quince años fundó una sociedad secreta, Los Numantinos, con el fin de vengar la muerte del general Riego, a causa de lo cual le condenaron a cinco años de cárcel, aunque sólo cumplió unas semanas de reclusión en un convento. Años después se exilió y vivió en Lisboa y Londres, donde conoció a una mujer casada y con hijos con quien tuvo una aventura que dio como fruto el poema titulado “Canto a Teresa” y a la que más tarde raptaría para vivir con ella. Su espíritu rebelde y aventurero le llevó a tomar parte en las barricadas de la revolución de 1830 en París. Quiso entrar en España con un grupo de revolucionarios, pero fue detenido y expulsado, aunque pronto volvió en otros intentos de pronunciamiento, todos fracasados. En 1836 consiguió bastante fama internacional gracias al poema que nos ocupa, pero su obra no se quedó simplemente en un conjunto de poemas, sino que escribió una novela histórica Sancho Saldaña, el relato fantástico La pata de palo, la sátira El pastor Clasiquino y muchos artículos y obras dramáticas. Poco antes de morir, que 1842, fue elegido diputado a Cortes por el Partido Progresista.