GUÍA DE LECTURA – NOVELA: Los cuatro jinetes de la Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez.

GUÍA DE LECTURA – NOVELA: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez -PDF

Publicada en 1916, en pleno horror de la “Gran Guerra”, Vicente Blasco Ibáñez representó con singular acierto en Los cuatro jinetes del Apocalipsis las distintas fuerzas, intereses y mentalidades cuyo enfrentamiento llevó a la primera conflagración mundial. Estructurada en torno a dos familias -los Desnoyers y los Hartrott- que, aunque provenientes parcialmente de un tronco común, pertenecen cada uno a uno de los bandos en conflicto, la novela discurre ágilmente por los escenarios dantescos de una Europa rota, sobre cuyos desolados campos de batalla el gran vitalista que fue Blasco hace latir finalmente, salvaje e invencible, el deseo de vivir.

En todo tipo de guerra, la primera víctima es la verdad.

9788420652894[1]Vicente Blasco Ibáñez, uno de los más grandes escritores realistas, no solo de España, sino incluso universal, intentó ser fiel a los dos impulsos vitales en que se apoyaba para realizar sus obras: su militancia artística y su militancia social, lo cual le llevó a no pocos conflictos internos, pues mientras que la primera le empujaba a reflejar la realidad con toda objetividad, la segunda le hacía aflorar la subjetividad de un hombre participante convencido en el eterno desarrollo de la lucha social. De ahí que no le faltasen las acusaciones sobre la existencia de un calculado maniqueísmo en sus trabajos.
Los cuatro jinetes del apocalipsis es, tal vez, si no la más importante, una de sus mejores novelas y en ella se reflejan los horrores y errores de la guerra, concretamente la Primera Guerra Mundial, vistos en primera persona, pero no por los combatientes, sino por los espectadores inevitables que la sufrieron sin poder hacer mucho más que sobrevivir, tal y como el propio autor nos dice en la introducción:
“Esta novela la escribí en París cuando los alemanes estaban a unas docenas de kilómetros de la capital, y bastaba tomar un automóvil de alquiler en la plaza de la Ópera para hallarse en menos de una hora a pocos metros de sus trincheras, oyendo sus conversaciones a través del suelo siempre que cesaba el traquetear de los fusiles y ametralladoras, restableciéndose el silencio sobre los desolados campos de muerte”.

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Ya había concluido la batalla del Marne que frenó el avance de las tropas alemanas hacia París y Blasco Ibáñez, recién llegado de Argentina, había colaborado en la defensa de la democracia con lo que mejor sabía hacer, “sus escritos espontáneos a favor de Francia”, cosa que le agradeció el propio presidente de la República, M. Poincaré, en persona, aprovechando ese encuentro para hacerle una petición:
“Quiero que vaya usted al frente -me dijo-, pero no para escribir en los periódicos. Eso pueden hacerlo muchos. Vaya como novelista. Observe, y tal vez de su viaje nazca un libro que sirva a nuestra causa”.
¡Y vaya si lo escribió!…
Leyendo sus páginas, y gracias a su capacidad para reflejar el verismo y la inmediatez de lo que él mismo estaba contemplando, nos vamos introduciendo en una guerra inverosímil, impensable, pero que muchos deseaban. Claro que, a causa de la ideología del autor, los alemanes aparecen inevitablemente como los malos, con su sentimiento de raza superior, su desprecio de los otros pueblos europeos, sobre todo de los mediterráneos, su soberbia al considerarse los destinados para unificar Europa bajo su yugo, y empeño en adoctrinar al resto de culturas… lo curioso es que eso que él describía en 1916, se confirmó trágicamente veinticuatro años después con el infierno de Hitler.
Pero volviendo al principio, fiel a sus ideales artísticos y sociales, y no queriendo apartarse de ninguno, Vicente Blasco Ibáñez habla a través de sus personajes, predominando la observación sobre la acción, llegándonos la mayor parte de las escenas de enfrentamientos bélicos de oídas, pues no las protagonizan los personajes principales, pero son ellos quienes van exponiendo todas las ideas que fluyen de su cabeza y no el narrador en sí, sin embargo, y a pesar de que son todos ficticios, muchas de las situaciones descritas están inspiradas de la realidad:
“El primer capítulo de Los cuatro jinetes del Apocalipsis me lo proporcionó un viaje casual a bordo del último trasatlántico germánico que tocó en Francia”.

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Y en la novela esto mismo le ocurre a Julio Desnoyers, un joven franco-argentino que vuelve a casa tras recaudar las rentas de las tierras familiares en aquella nación sudamericana, y es él quien nos describe lo que en realidad escuchó y vio el propio autor de primera mano ofrecido por los pasajeros alemanes que tenía como compañeros de viaje:
“Les oí hablar con entusiasmo de la “guerra preventiva”, y celebrar, con una copa de champaña en la mano, la posibilidad, cada vez más cierta, de que Alemania declarase la guerra, sin reparar en pretextos”.
La batalla del Marne la describe desde dos posiciones: el París abandonado por el Gobierno que, ante la inminente invasión teutona prevista, se trasladó a Burdeos, de la mano de la familia Desnoyers y su día a día en una ciudad donde se respiraba el miedo, donde se palpaba el silencio, la soledad, la desesperanza, tal como él mismo pudo experimentar:
“Marchando por las avenidas afluentes al Arco del Triunfo, que en aquellos días parecían de una ciudad muerta y contrastaban por su fúnebre soledad con los esplendores y riquezas de los tiempos pacíficos, tuve la visión de los “cuatro jinetes”, azotes de la Historia, que iban a trastornar por muchos años el ritmo de nuestra existencia”.
El París de las estaciones repletas de hombres alegres camino del frente y mujeres y niños llorosos o de ancianos orgullosos, incluso algunos llenos de envidia viéndo partir a sus hijos a defender a la patria. Hijos que muchos ya no volvería y que otros muchos lo harían sin aquella alegría inicial, destrozados físicamente o en lo más profundo de su espíritu.
Y la otra posición era el mismo frente, donde él fue por petición del presidente de la República, desarrollándose esa visita a cargo del viejo Marcelo Desnoyers, en dos episodios, concretamente: uno con la excusa de defender sus posesiones y el otro, cargado de enfrentados sentimientos de culpabilidad y arrepentimiento, arrastrado por el miedo de perder lo único que le queda, su hijo.
Con la guerra llegan los cuatro jinetes del Apocalipsis: la Guerra, el Hambre, la Peste y la Muerte, azuzados por el militarismo prusiano, ese pueblo que, para quienes defendían la razón y la libertad, representaba la fuerza bruta de la caverna y el sentimiento reaccionario más oscuro de Europa. Alemania quería instaurar “el reino de la Bestia”, el retorno de la barbarie, como así lo proclamaba otro de los personajes alter ego del autor, el ruso Tchernoff.
Al igual que éste, el resto de los personajes fueron elegidos con artesanal cuidado para poder encajar la función propagandística evidente que debía tener la novela, sin perder por ello ni ápice de verosimilitud ni realismo:
Marcelo Desnoyers, en su juventud, 1870, huye de Francia a Argentina por causa de su militancia republicana negándose a formar parte del ejército imperial. En aquellas lejanas tierras encuentra trabajo en la inmensa hacienda de un español primario y vital, Madariaga, quien desprecia cualquier atisbo de nacionalismo, pues para él todo hombre es de donde trabaja y funda una familia:
“Fíjate, gabacho: yo soy español, tú francés, Karl es alemán, mis niñas argentinas, el cocinero ruso, su ayudante griego, el peón de cuadra inglés, las chinas de la cocina unas son del país, otras gallegas o italianas, y entre los peones hay de todas castas y leyes. ¡Y todos vivimos en paz! En Europa tal vez nos habríamos golpeado a estas horas, pero aquí todos amigos”.
jinetes[1]Este hombre, además de repoblar sus tierras con los hijos que siembra entre las nativas, tiene dos hijas de su matrimonio con una india, la China, con una se casa Marcelo y con la otra Karl Hartrott, un joven alemán que emigró a Sudamérica en busca de fortuna. Tras la muerte de Madariaga, sus hijas y sus nietos marchan a los países de sus esposos: Francia y Alemania. Ambos no pueden ser más diferentes, pues mientras Desnoyers siente una impulsiva necesidad de proteger sus propiedades y tiene remordimientos, al ver cercana la guerra, por haber desertado en su juventud, Hartrott esta imbuido del pensamiento racista y nacionalista alemán, asegurando que “la guerra es un hecho necesario para la salud de la humanidad”. Y mientras los hijos del segundo buscan su futuro en la carrera militar y en la teorización de la enseñanza, los del primero no pueden ser más dispares, pues Julio, por su lado, carece completamente de conciencia nacional y pretende vivir sin ningún reparo de la fortuna de su padre, dedicándose a la vida bohemia de la pintura, el tango y las mujeres, y Chichi, por el suyo, muchacha fuerte y comprometida, vuelca toda su energía en su amor por René. Pero la guerra todo lo cambia, aunque no voy a profundizar más en la historia para dejaros la puerta abierta a su lectura.
En conclusión, tras acabar la novela, nos queda la amarga evidencia de que es inevitable no responder a la agresión con agresión, de que en este planeta se ha creado una sociedad de sordos donde el diálogo es inútil, pues todos quieren llegar a él mejor posicionados que el otro y entonces forzar las posibles soluciones, lo que nos lleva a la deducción de que no hay parlamento sino extorsión y, lo más triste, llegamos a descubrir que se mata por unas ideas que no son nada más que mentiras, invenciones de quienes mueven los hilos en la oscuridad para pretextar su maldad, haciendo creer a un pueblo, necesitado de convicciones, de que está luchando por algo justo.
Escrito en 1916, con la Gran Guerra todavía en su desarrollo, esta novela pasó casi desapercibida en Europa, pero no así en América y, sobre todo, en Estados Unidos, donde tuvo un éxito espectacular. Ha sido llevada al cine en varias ocasiones.

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Para concluir con la Guía de Lectura, podemos centrar nuestra atención en varios puntos que nos ayudarán a comprender mejor la obra en todo su conjunto:

  1. En la novela, el autor mezcla experiencias personales con escenas totalmente ficticias, pero en ningún momento aparece en la trama como un personaje más, sino que las encubre en diferentes acciones realizadas por distintos caracteres.
  2. En el desarrollo de la novela la observación de los hechos predomina sobre la acción, por lo que todo se percibe y se conoce de oídas, y en las escasas escenas de combates que aparecen, los personajes principales jamás las protagonizan.
  3. El hecho de que la familia central sea de procedencia argentina le da a la historia un punto de distanciamiento que nos permite juzgar los acontecimientos con más equidad y realismo, sin embargo, este recurso tiene una trampa, pues las ideas de Vicente Blasco Ibáñez van apareciendo por medio de ellos y, de esta forma, disimula su verdadera intención.
  4. Al mismo tiempo, sus opiniones negativas sobre los alemanes se demuestra mediante sus palabras y sus hechos.
  5. Los personajes sufren una evidente transformación a lo largo de la novela y, podríamos asegurar, que cuando todo acaba ya no son las mismas personas que al inicio. Este proceso es bastante realista, pues en la vida cotidiana cualquier suceso importante puede modificar conductas y pensamientos.
  6. La idea del nacionalismo es atacada en muchas ocasiones a lo largo de la novela e, incluso, se le culpabiliza de los grandes males de la humanidad, sin embargo, podemos encontrar una contradicción en esta tesis cuando vemos que se defiende el sentido patriótico de la defensa de Francia.
  7. En sus anteriores novelas, Vicente Blasco Ibáñez plantea constantemente las injusticias causadas por la sociedad clasista, en cambio, en esta novela todo eso carece de importancia, al igual que la familia o el amor, y todo se sacrifica ante el interés de la comunidad, por lo que en ella no encontraremos la figura del héroe individual, sino que aquí ese papel le corresponde al pueblo, el cual es un héroe colectivo.
  8. El posible antibelicismo de Blasco Ibáñez no es tal en esta historia, pues parece que es capaz de justificar la guerra y sus muertos dividiéndolos en dos categorías: los invasores y los defensores. Y es irrefrenable la atracción de los uniformes en las mujeres de París…

En 1921, Los cuatro jinetes del Apocalipsis era calificado como el segundo libro más leído del mundo, después de la Biblia, por la revista británica The Illustrated London News, pero su autor comentó: “Yo ni siquiera había sospechado el éxito de Las cuatro jinetes del Apocalipsis. En el año 16 yo estaba en París. La gente me creía rico, pero la verdad es que vivía con mil pesetas al mes”.

Fronteras de papel. El mayo francés en la España del 68, de Patricia Badenes Salazar – Primera parte

Fronteras de papel. El Mayo francés en la España del 68, de Patricia Badenes Salazar. (Primera guía de lectura en PDF)

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Hoy pretendemos dar comienzo a un nuevo reto para nuestro Club, pues si hasta el momento nos hemos limitado a la lectura de novelas, preferentemente, algún libro de relatos y el recitado de unos pocos poemas, ahora os proponemos dar una salto y atrevernos con los ensayos y, para ello, nos ha parecido lo más adecuado realizar unos talleres que os ayudará a desglosar los datos y pensamientos que en nos encontremos en los libros propuestos y profundizar con más facilidad en los temas que vayamos a debatir, al mismo tiempo, para agilizar vuestra navegación entre los párrafos con los os tendréis que batir, presentaremos unas guías de lectura, las cuales, como cualquier hoja de ruta, os conducirán hacia los puntos más importantes de cada desafío. Así pues, y sin más preámbulos, vayamos a nuestra primera propuesta…

9788437638270El primer libro elegido es Fronteras de papel, un ensayo sobre las revoluciones de mayo de 1968, principalmente en Francia, y su influencia en la sociedad española del momento, escrito por la autora y docente castellonense Patricia Badenes Salazar, el cual iremos trabajando por partes, en pequeñas dosis, para facilitar ser digerido sin esfuerzo ni complicación alguna, así que en esta parte inicial nos limitaremos al primer capítulo (páginas de la 13 a la 68), aunque tampoco estaría nada mal que os leyeseis el breve prólogo, de tan solo tres páginas, de Jaime Pastor. Seguidamente os planteamos un esquema de los principales puntos y ya vais rellenando el contenido con la lectura de este capítulo. Las frases en cursiva son transcripciones literales de la autora. A su conclusión, organizaremos un debate sobre el tema.

EL MUNDO EN TORNO A 1968

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1968: TIEMPO DE REBELIÓN

“1968 fue el epicentro de un tiempo de rebelión” en el que se soñaba con conseguir un cambio… ¿Qué quedó de aquellos sueños?… ¿Se consiguió cambiar algo?… ¿Fue mejor el mundo desde entonces?… (Esta es de opinión personal)

“1968 estuvo colmado de acontecimientos destacables y no tan solo en Francia”, entonces ¿cuál fue la principal singularidad del Mayo francés para que se convirtiese en símbolo?

“Los rebeldes de 1968 comparten una serie de características comunes en todo el mundo”… ¿cuáles son esos rasgos comunes que caracterizan a los revolucionarios de 1968?

“…para que algo así se produjera era necesario que hubiera un telón de fondo también común…” ¿en qué consistieron estas “situaciones de fondo”?

“Son años de una tensión constante entre ambas superpotencias”… ¿Cómo definiríais la llamada Guerra fría?

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“El Mayo francés del 68 y las movilizaciones estudiantiles que le antecedieron no se podrían comprender sin la guerra de los Estados Unidos contra Vietnam…” ¿cuáles fueron las diferentes fases de este conflicto?

“…el recrudecimiento de la guerra vietnamita entre 1967 y 1969 coincide con un cambio de mentalidad en la ciudadanía norteamericana, cada vez más sensibilizada ante la sinrazón del conflicto”. ¿Cuáles fueron los tres movimientos de presión más importantes surgidos en Estados Unidos y qué caracterizaba a cada uno de ellos?

“Antes de que estallara el Mayo francés, hubo una serie de revueltas estudiantiles, por diversas partes del mundo, que guiaron e inspiraron a los rebeldes franceses”. ¿A qué disturbios nos referimos y dónde tuvieron lugar?

“Para entender lo que sucedió en Francia durante su famoso Mayo del 68, se hace imprescindible hablar de la Internacional Situacionista”. ¿En qué consistía este grupo?

“Frente a todos estos grupúsculos de izquierda, cabe señalar el papel jugado por las organizaciones de extrema derecha en el desarrollo de los hechos de la primavera de 1968…” ¿Quiénes eran estos grupos y en qué consistió su intervención?

m-principalEL MAYO FRANCÉS DEL 68

¿Qué era el Mouvement 22 Mars?

“Frente a la concepción tradicional de la enseñanza que dominaba en el resto de las universidades del país, la de Nanterre era pionera en la introducción de innovaciones pedagógicas…” ¿En qué consistía la concepción tradicional de la enseñanza en la universidad francesa por la que protestaban los estudiantes?

¿Qué dudas tenía el Partido Comunista francés?

¿Qué ocurrió en la llamada “primera noche de las barricadas”?

“…son muchos los estudiosos del Mayo francés que están de acuerdo en considerar el 13 de mayo de 1968 como la fecha que marca el inicio de una nueva etapa…” ¿Por qué?

¿Cuáles eran las reivindicaciones de los estudiantes?

“¿Cómo pudo producirse semejante huelga general en uno de los países más prósperos de los años sesenta?”

“…el día 24 representa el inicio de una etapa marcada por la crisis política”… ¿en qué consistió esta crisis?

“El 30 de junio, en la segunda vuelta de las elecciones legislativas, los gaullistas ganaron holgadamente”. Entonces, ¿por qué De Gaulle tuvo que dimitir poco tiempo después?

 ¿Cuáles fueron los logros a corto plazo y las consecuencias a largo plazo del Mayo francés?

UNI45_085312EL MUNDO SIGUIÓ TEMBLANDO

“Una de las últimas convulsiones de este agitado año se produjo en Checoslovaquia, en el mes de agosto”. ¿Qué ocurrió?

¿Y en China y México?

spain-is-different“SPAIN IS DIFFERENT!”

EL FRANQUISMO: NACIMIENTO, EVOLUCIÓN Y… 1968

“El año 1968 en España será recordado por una serie de acontecimientos de importancia variable..” ¿A cuáles se refiera la autora?

“TODO DEBE CAMBIAR PARA QUE TODO SIGA IGUAL”

“El Nuevo Estado que Francisco Franco quería imponer podría definirse por su oposición a todo lo que caracterizaba a la Segunda República…” ¿Cuáles eran estas diferencias?

¿Quiénes eran los tecnócratas que ocuparon el poder franquista en 1957?

¿Cuáles fueron las leyes fundamentales del franquismo?

¿En qué consistió el “aperturismo” introducido en 1969?

¿Cómo evolucionaron las relaciones internacionales del franquismo desde su implantación hasta 1968?

EL “MILAGRO” ECONÓMICO ESPAÑOL Y SUS FANTASMAS

Periodo de autarquía

Plan de Estabilización

“Los tres factores que propiciaron el desarrollo económico español estaban estrechamente relacionados con la prosperidad de estos países de su entorno”. ¿A qué se refiere la autora?

Aspectos positivos y negativos de los Planes de Desarrollo Económico y Social en la década de los 60.

LOS GRANDES CAMBIOS SOCIALES QUE NOS ACERCARON A EUROPA

“A lo largo de la década de los sesenta, se van a producir unas intensas transformaciones sociales…” ¿En qué consistieron tales transformaciones?

Nuevo régimen demográfico.

Problemas del éxodo del campo a la ciudad.

Cambio del modelo familiar.

Guía de Lectura – Poesía: El pájaro, de Octavio Paz

GUÍA DE LECTURA: El pájaro EN PDF

paz_octavio_1En esta ocasión he querido traeros un pequeño poema de un gran poeta. El viernes 20 de abril se cumplieron veinte años sin Octavio Paz, el hombre de miradas claras y palabras con luz. El mexicano universal que regalaba luciérnagas en sus libros y calmas de cálido viento en sus silencios. Uno de esos escasos seres humanos que, a pesar de todo, creyeron en el mundo y en la amabilidad. Uno de esos escasos políticos capaces de renunciar a su puesto como protesta ante la masacre de Tlatelolco perpetrada por su propio gobierno, o capaz de denuncia las violaciones de los derechos humanos consumadas por quienes decían tener su misma ideología. Un hombre íntegro a quien nunca le perdonaron esa integridad. Octavio Paz, poeta, ensayista y diplomático mexicano considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX, como así se le reconoció con el Premio Nobel de Literatura en 1990.

William Carlos Williams afirmaba que “nunca deberíamos explicar un poema, pero de todos modos ayuda”. Es cierto. El poema siempre es un acto único. Ya jamás será el mismo en las diferentes lecturas pues, cuando lo declamamos, lo hacemos nuestro y es diferente. Pero todo poema está ahí para capturarlo e interpretarlo desde nuestra particular perspectiva y, por ello, voy a atreverme con…

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EL PÁJARO

Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio
era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.

Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron …
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en abrir los ojos nos morimos.

Lo primero que se me vino a la cabeza al leerlo fue la imagen de un luminoso mediodía de verano, aunque en el poema no se diga nada de calores. Uno de esos instantes en que todo permanece en calma y todo parece en su sitio, sin perturbación alguna, solo tranquilidad, sosiego, paz… hasta que logras despegar de las cadenas que vas arrastrando de forma cotidiana y tienes la sensación de haber conectado con la naturaleza que te rodea. Formas parte de ella… “Un silencio de aire, luz y cielo”

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Todo es etéreo, intangible, invisible: “En el silencio transparente // el día reposaba: // la transparencia del espacio // era la transparencia del silencio”. Nada hay que te pese, nada te subyuga ni te impide ver más allá. Y todo movimiento se hace con calma: “La inmóvil luz del cielo sosegaba // el crecimiento de las yerbas”. Se podría decir que eres capaz de ver cómo crecen esas hierbas, el latido de las hojas, los seres que se mimetizan con el entorno: “Los bichos de la tierra, entre las piedras, // bajo la luz idéntica, eran piedras”. Y hasta el tiempo se detiene: “El tiempo en el minuto se saciaba”. Con un minuto ya tiene suficiente, un minuto eterno, en el que nada muda, en el que nada cambia, donde todo: el aire, la luz y el cielo se funden para realizar su creación repetida: “En la quietud absorta // se consumaba el mediodía”

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Pero, de pronto, cuando más ensimismado estás en dejarte llevar, en no pensar en nada, algo ocurre: “Y un pájaro cantó, delgada flecha”. Y esa flecha que es su trino parte veloz hacia el universo y rompe la magia del silencio y todo vuelve a su rutina: “Pecho de plata herido vibró el cielo, // se movieron las hojas, // las yerbas despertaron “… Y regresas a tus pensamientos, a tus preocupaciones, a tus cadenas: “Y sentí que la muerte era una flecha // que no se sabe quién dispara // y en abrir los ojos nos morimos”.

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“¿Qué es la vida sino un sueño?”, se preguntaba Segismundo en la inmortal obra de Calderón, y eso es lo que Octavio Paz nos explica en su poema. Tal vez despertar sea morir, y la flecha que nos hiere sea la misma que rompe el silencio, en este caso, el trino de un pájaro, en otro momento, no se sabe… Consumimos el tiempo como si fuera infinito, lo malgastamos como moneda barata, y nos olvidamos de dejarnos acariciar por la luz, nos olvidamos de sentir crecer la yerba, de oler las fragancias del tiempo, de escuchar los latidos de la sangre, nos olvidamos de vivir.

 

GUÍA DE LECTURA: La Templanza, de María Dueñas.

 

18952716_1737665556300147_7133341681939572147_nEs esta una novela de aventuras. Bien argumentada, calibrada en su escritura, trabajada en su documentación y fácil de leer, pero sin sesudas proposiciones trascendentales ni profundos estudios de personalidad ni complicadas evoluciones íntimas o sociales. No, nada de eso encontraremos en sus quinientas treinta y seis páginas, cuya mayor virtud es que fluyen con bastante facilidad, lo cual ya es mucho si lo que buscamos en ellas es un buen rato de evasión. Algunos críticos la han calificado de “novela histórica”, pero yo no estoy totalmente de acuerdo, pues para que así fuera, el argumento de ficción tendría que ubicarse en un momento histórico concreto y hacerse referencias a ciertos acontecimientos o a personajes históricos reales y, en este caso, aunque es cierto que todo se desarrolla en la época decimonónica de mediados del siglo XIX y que se nos describe con cierta fidelidad la forma de vivir de las clases más pudientes de las sociedades burguesas coloniales y jerezana, lo que demuestra que la autora se ha quemado las pestañas investigando, algo que es de agradecer, esto la acercaría más al género costumbrista que al histórico, pues no hay referencia alguna ni a hechos ni a personas reales del momento.
La línea argumental está basada en el camino recorrido por el personaje central, Mauro Larrea, desde su caída, posteriormente su huida hacia lo desconocido, hasta lograr su resurrección de sus propias cenizas, como Ave Fénix. En esto coincide con la tradición clásica del viaje iniciático que va desde la Odisea de Homero, hasta 2001, Una odisea al Espacio de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick, pasando, entre otras muchas obras, por Don Quijote de la Mancha de Cervantes, pues al igual que en todas ellas, en esta historia aparece un individuo que se verá abocado a tomar conciencia de sí mismo a causa de una situación hostil y desesperada, lo que le llevará a enfrentarse a una serie de situaciones difíciles y complicadas peripecias, las cuales le irán mejorando en su personalidad hasta que, por fin, logrará alcanzar su meta, su Itaca personal y soñada.

 

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Plaza del Zócalo de la Ciudad de México en 1851

 

El protagonista, Mauro Larrea, es un personaje potente y bien diseñado. Hombre maduro y atractivo, emigrado a México donde consigue hacerse con una gran fortuna en el mundo de la minería, eso sí, desde lo más bajo hasta lo más alto, gracias a su tenacidad y su pragmatismo, lo pierde todo a causa de la Guerra de Secesión en los Estados Unidos que impide que le lleguen las máquinas necesarias para explotar una mina de plata y en las que ha invertido todo su dinero, así que no le queda otro remedio que reinventarse y escapar hacia adelante, para ello le pide un préstamo a un repelente prestamista, quien le concede un plazo de cuatro meses para comenzar a devolvérselo con unos intereses desorbitantes, quedando como aval su palacio de Ciudad de México. Y aquí comienza una aventura que le llevará, con su empuje luchador no menguado con los años, y acompañado de la sombra protectora de su indio fiel, Santos Huesos, y de la voz de la cordura, su apoderado Elías Andrade que quedó allá en América, desde la Ciudad de México, a la bullanguera ciudad de La Habana, capital de una Cuba todavía española, donde se le ofrecerán varias oportunidades de invertir con pingües beneficios, pero que, unas veces por la indecisión y otras por el escrúpulo al no querer beneficiarse del dolor de la esclavitud, los va dejando pasar, hasta que el rumbo de su vida dará un giro inesperado a causa que de una partida de billar que le llevará, mediante afortunadas carambolas, hasta el Jerez emprendedor y activo de las grandes familias vinateras que abrieron sus rancias puertas nobiliarias venidas a menos al comercio exterior con los ingleses, antítesis del resto de la España oscura, que se dejaba languidecer mirándose su ombligo imperial y ya abocada al desastre inevitable de finales del siglo XIX.

 

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Una imagen de La Habana colonial

 

Alrededor de éste, pululan una gran cantidad de personajes que, con algunas excepciones, están construidos sin pizca de maniqueísmo, lo que les hace más creíbles, pues todos ellos, tanto los femeninos como los masculinos, intentan salir adelante en sus vidas y hacen lo que sea para conseguirlo, a veces sin ningún escrúpulo.
Mención aparte merecen las mujeres de la novela, aunque entre sí bastante diferentes, todas ellas son fuertes y decididas, desde la hija de Mauro, Mariana, quien a diferencia de su hermano Nicolás, un joven disoluto y aventurero que lleva de cabeza a su padre, es una mujer cabal e inteligente, pasando por su suegra, que todavía pretende seguir ostentando su caduco título nobiliario dentro de la República Mexicana, sin olvidar a Carola Gorostiza, maquinadora, fría y con suficiente pizca de crueldad como para luchar por lo que considera suyo con uñas y dientes, hasta llegar a la seductora Soledad Montalvo, una belleza jerezana casada con un viejo importador inglés, conocedora del negocio del vino, hábil negociadora que no hace ascos a utilizar cualquier recurso para conseguir sus fines.

 

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Bahía de La Habana colonial

 

Naturalmente, no nos sorprendemos cuando surge algo parecido al amor entre Mauro y Soledad, pero a sus edades ya carente del ardor juvenil, de la borrachera de los sentidos, sosegándoles las posibles veleidades el sentido práctico de su relación, por lo que estando presente el tema del amor dentro de la novela, no podemos catalogarla como romántica.
Y ya para concluir, me gustaría hacer notar el juego que da el título de este libro, La templanza, esa virtud cardinal que aconseja moderación con los placeres que nos rodean, no tomándolos en exceso para poder guardar un equilibrio que nos asegure el poder seguir siendo dueños de nuestros sentidos y, por consiguiente, de nosotros mismos. Lo curioso es que Mauro Larrea parte de México en busca de su nuevo destino y lo encuentra en La Templanza, la finca de Jerez donde cultivará sus viñas… ¿No es una bonita metáfora?…

 

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Grabado de una bodega jerezana del siglo XIX

 

GUÍA DE LECTURA. POESÍA: Haikus, la poesía sencilla.

GUÍA DE LECTURA. POESÍA: HAIKUS (Descarga en PDF)

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El haiku es la principal expresión poética propiamente japonesa, ya al margen de la influencia cultural china del principio de su historia o de las nuevas tendencias occidentales de la actualidad; su tono bucólico es apropiado para las descripciones de la naturaleza o el paisaje, aunque es un gran vehículo expresivo del sentimiento y las sensaciones.
La poesía, al igual que el resto de las artes japonesas, se nutre de la estrecha relación del pensamiento japonés entre la creación y la intuición filosófica como método de expresar la realidad, en la que, como enseña la rama de la doctrina budista denominada zen, mayoritaria en este país, todo, incluso el objeto más insignificante y humilde, tiene un significado y un alma sagrada y en cada tarea, en cada trabajo, estudio, creación o actividad, se hallan insertadas misteriosas fuerzas invisibles, los kami, representaciones abstractas y etéreas, presentes en todos los actos cotidianos de la vida y favorecedores de los mismos, que representan lo divino y, cuyo conjunto, forma la religión nacional llamada sinto, siendo una de las máximas de ella la armonía con la Naturaleza y la búsqueda de la sustancia de las cosas, por lo cual, el principal elemento de su arte en general: pintura, arquitectura, poesía, música, jardinería o, incluso, la ceremonia del té, es el vacío, la paz interior, por lo que esta búsqueda, que veremos bien reflejada en los haikus, se caracteriza por su simplicidad de formas, de austeridad y pobreza en los elementos empleados en la creación artística.
El haiku debe tener como temática la transformación de un instante en algo místico, por ello la naturaleza es tan importante, porque de ella sacamos las impresiones que nos manifiestan lo divino y la expresión de los sentimientos más profundos. De ahí su sencillez, porque la sencillez es belleza, la sencillez está más cerca de lo eterno, pero el ser humano necesita mucha preparación y destreza para comprenderla y llegar a percibirla, y no digamos en dominarla sin caer en la nada, cegado como está por las magnas manifestaciones de la ostentación y lo superfluo, así pues, el haiku debe resultar breve, tan solo 17 sílabas repartidas en tres versos, sin rima, de 5 – 7 – 5, aunque esto puede ser flexible si el número de sílabas no excede ni alcanza en una cantidad elevada a la norma, hay que tener en cuenta que los japoneses utilizan la unidad fónica denominada mora, que es más breve que la sílabas.

b96e63680d78688d376c7c355785e384Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo.
Matsuo Basho (1644-1694)

 

 

 

 

 

El haiku suele poseer una palabra o expresión que haga referencia a la época del año a la que se refiere el poema, es decir, un kigo. Aunque no es una norma obligada. Algunas veces puede estar muy claro:

a9c4a3551e4f5634c4a64f94ee4ab22d El Año Nuevo:
clarea y los gorriones
cuentan sus cuentos.
Hattori Ransetsu

 

 

 

 

 

Pero en otras no tanto, por ejemplo, en el siguiente el kigo es la palabra “crisantemo”, porque está flor aparece al principio del otoño:

2010072604510900000001690000040868No hablan palabra
el anfitrión, el huésped
y el crisantemo.
Oshima Ryota

 

 

 

El haiku habla de la vida cotidiana y describe escenas de la naturaleza, quedando el “yo” al margen, puesto que el actor no nos habla de sí mismo, sino del acto, de aquello que ocurre a su alrededor, evitando utilizar el verbo “ser”, y de esta forma, mediante la expresión de una inquietud, reconocemos también al poeta y las impresiones que le causan a su persona y las emociones que siente:

41e52d2f66d9f29de732479de97519cdY de repente
una hoja tardía
vuela del árbol.
Pedro José Merlos Navarro

 

 

 

 

 

Por último, el haiku debe tener un lenguaje sencillo y natural, sin recargos ni adornos de ningún tipo, pues no se busca la belleza en las palabras, sino que se pretende que las palabras puedan expresar la belleza que vemos o percibimos:

171562pintura_japonesa_11dos mujeresPrimer amor.
Se arrima al farol,
cara con cara.
Taigi (179 – 1771)

 

 

 

 

HAIKUS DE OTOÑO

GUÍA DE LECTURA: El amante japonés, de Isabel Allende.

 

Es una frase recurrente del pensamiento romántico aquella que afirma que “el amor es eterno”, por desgracia, eso no es categóricamente cierto… la eternidad del amor, como la de cualquier otro sentimiento humano, dura lo que dura el recuerdo… luego llega el momento del desvanecimiento acabando su etérea existencia en el universo del olvido.
Al momento de comenzar la lectura de esta historia escrita por Isabel Allende, es importante tener en cuenta la afirmación precedente pues, si nos dejamos guiar por el título, “El amante japonés”, podría llevarnos al fácil equívoco de la imagen central de una persona en la que confluyen todas las acciones, afectividades y pasiones que en sus páginas se desarrollen, sin embargo, no es así, pues, a pesar de que este personaje esté, en esencia, permanentemente presente durante toda la novela, no es el protagonista de la misma, excepto en los capítulos durante los que se relata partes de su vida y en los pensamientos de aquella mujer que le amó y en la imaginación de quienes lo buscaron entre las sombras del pasado.
De hecho, son tantos los personajes de quienes se nos documenta su biografía: Irina Bazili, cuyo nombre real descubriremos que es Elisabeta, una joven empleada de la residencia de procedencia moldava, y quien acabará llevando gran parte de la carga del argumento; Hans Voigt, el maduro director del centro; Catherine Hope “Cathy”, una doctora incapacitada a causa de un accidente; Alma Blasco, o Alma Mendel, la figura central de la historia; Jackes Devine, el anciano casanova francés; Seth Blasco, nieto de Alma, abogado de éxito, enamorado de Irina y concienzudo cazador de los secretos de su abuela; Ichimei Fukuda, el niño de los “dedos verdes” y el hombre que da título a la novela; Samuel Mendel, hermano de Alma, un hombre que pudo visitar su propia tumba; Isaac Blasco, el tío de Alma, un hombre bueno a pesar de sus riquezas; Nathaniel Blasco, primo y esposo de Alma; Takao Fukuda, padre de Ichimei y Jardinero de Sea Cliff; Haideco Fukuda, madre de Ichimei; Megumi Fukuda, hermana de Ichimei; Lenny Beal, el hombre misterioso y atractivo que se inscribe como nuevo huésped de la residencia de ancianos con la única intención de estar junto a Alma, o Rod Wilkins, el extraño agente afroamericano de la FBI que llega para hablar con Irina… Excluyendo a muchos otros personajes que, no por secundarios, son menos importantes, y es que en esta novela no se cuenta una historia, sino muchas, tal como ocurre en la vida real, que confluyen, directa o indirectamente, en aquella que sirve como hilo conductor.
De esta forma, a medida que vamos avanzando por sus páginas, nos vamos sorprendiendo con la solución de algunos secretos o con la aparición de otros nuevos:

 ¿Quién le escribe una carta semanal, en un sobre amarillo, acompañada de su correspondiente ramo de tres gardenias, a Alma desde que llegó a la residencia?… ¿Por qué?…
 Catherine Hope está cautiva en su silla de ruedas y depende de las atenciones de las demás personas para sobrevivir, pero es ella la persona que aconseja y anima al resto de las almas que residen allí y quien les facilita la medicina que necesitan para su consuelo, afirmando que nunca ha estado más contenta que en ese momento… ¿Por qué afirma eso?… ¿En qué consiste la medicina que tanto anima al resto de residentes?…
 Jackes Devine, el viejo conquistador francés, se enamora de Irina y, al morir, la deja como heredera de toda su fortuna. ¿En qué consiste esa fortuna?… ¿Qué hace ella?…
 Seth, el nieto de Alma, un joven atractivo y con éxito tanto en su trabajo como entre las mujeres, se propone escribir la historia de su abuela, aunque al principio no le hacía demasiada ilusión. ¿Por qué se decide al final a llevar ese proyecto adelante?… ¿Qué es lo que más le atrae de Irina?…
 Alma e Ichimei están enamorados desde pequeños, entonces, ¿por qué rompe Alma con él?…
 En la familia Fukuda, compuesta de cuatro hombres y dos mujeres, son ellas realmente quienes al final toman las decisiones más importantes. ¿Cómo actúa Haideko en el campo de concentración?… ¿Y con el negocio de flores?… ¿Y cuándo Alma corta con Ichimei?…
 Ichimei es el más pacífico de todos los hermanos, entonces, ¿por qué es él quien desentierra la espada de la familia?…
 ¿Por qué Megumi Fukuda se casa pasado los treinta años, a una edad tan mayor para la costumbre japonesa?…
 ¿Por qué hemos afirmado anteriormente que Samuel Mendel, el hermano de Alma, visitó su propia tumba?…
 ¿Qué descubrieron los Blasco, a la muerte de Isaac, sobre lo que había hecho con la mayor parte de las personas que le debían dinero?…
 ¿Cuáles fueron las causas que llevaron a Nathaniel a casarse con su prima?…
 ¿Qué secretos callaba Irina?… ¿Por qué Rod Wilkins era el único hombre a quien dejaba abrazarla?…
 ¿Dónde iba Alma los fines de semana que desaparecía en su coche?…
 ¿Quién era Lenny Beal y por qué llega a la residencia buscando a Alma?…
 ¿Quién era Kirsten y qué misión tenía?…

Son muchas las preguntas realmente que se pueden hacer sobre esta novela, las cuales, al final, van encontrando sus respuestas, pero que nos muestran que ella mantiene la tensión desde el principio hasta el final porque en su desarrollo se van entrelazando diversas historias, abriendo unas puertas y cerrando otras: historias de exilio, historias de la persecución de los nazis hacia los judíos, del holocausto, de la injusticia del gobierno americano hacia los americano-japoneses, de racismo, de intolerancia, historias de triunfos, y de derrotas, de pederastia, de maltrato, de amor, de orgullo, de sexo… de amistad… de muerte…

En ciertos momentos, en ciertos pasajes, me ha venido a la memoria otra novela leída con anterioridad, como Mientras nieva sobre los cedros, del autor norteamericano David Guterson, sobre todo porque en ella también se narra el éxodo de los japoneses residentes en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, y un amor “imposible” entre dos personas de distinta raza y cultura. Así como no podemos obviar el recurso del “realismo fantástico”, tan empleado en la literatura hispanoamericana, en tres momentos de la historia… ¿sabríais decir cuáles son?…
Pero para completar la guía de lectura me vais a permitir que utilice algunos fragmentos del comentario que sobre este libro hice hace tiempo para la revista El volumen de una sombra (Podéis acceder a él pinchando en la siguiente fotografía):

https://www.ancrugon.com/libros/mis-amigos-los-libros/el-amante-japonés/

El tópico carpe diem se hace más patente e, incluso, más urgente en la vejez, esa época de la vida en que amanecer con cada nuevo día es un milagro y, por lo tanto, una aventura que disfrutar, sobre todo cuando se ama porque, a pesar de lo que se cree, el amor en la vejez es más puro ya que se presenta desnudo, tal como es, un sentimiento honesto, libre de las ataduras de la carne, libre de los afeites de los convencionalismos, libre de los miedos y tabúes, libre incluso de sí mismo. El amor en la vejez es la esencia y no necesita una burda representación que sea reflejada sobre la pared de la caverna para engañar a los humanos, porque cuando se llega a la vejez se está más cerca de la luz que de la materia. Por eso mismo, otra falacia bastante común sobre esa época de la vida queda totalmente al descubierto: el amor, cuando aparece, no se alimenta sólo entonces de nostalgia, ya que ese es su alimento propio a cualquier edad, porque acaso ¿qué es el amor sino un noventa por cien de evocaciones y un diez de realidad?… Sin embargo, en la vejez los recuerdos no forman parte realmente del pasado, sino de un presente intemporal, pero tangible y actual en cada minuto: los espíritus del ayer se acercan tanto que hasta su aliento roza las mejillas…
En la página 278 nos dice la protagonista: “La verdad es que cuanto más vieja soy, más me gustan mis defectos. La vejez es el mejor momento para ser y hacer lo que a uno le place”. Una brava reflexión sobre lo que es madurar, llegar a la cumbre de la existencia: “Esta es la etapa más frágil y difícil de la vida, porque empeora con el paso de los días y no tiene más futuro que la muerte” (197). Sin embargo, no habla de desesperación, ni miedo, ni fracaso porque a fin de cuentas “el amor y la amistad no envejecen” (199).
Pero El amante japonés no es una novela de amor en el ocaso, no, todo lo contrario, ya que el amor está patente en cada una de las etapas vitales de sus protagonistas y es un sentimiento que nació con ellos, en ellos habita y con ellos partirá. De manera que podríamos asegurar que sí es una novela de amor, aunque de amor a la vida.
Bajo el paraguas del argumento central, el del amor joven y eterno de Alma e Ichimei, que en ciertos pasajes me recordó a la novela Mientras nieva sobre los cedros, de David Guterson, aunque con los papeles cambiados, discurren otras variadas historias que recorren el mapa mundial del sufrimiento humano: el genocidio de judíos polacos a cargo de los nazis alemanes, la lucha por abrirse un hueco como país de los hebreos de Israel en Palestina, la incomprensión hacia los japoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y su exilio forzado hacia los campos de concentración de Utha, la lacra de la intolerancia racial, la soledad del amor homosexual clandestino, la explotación sexual de niñas sin infancia, la lenta desintegración de unas vidas en la vejez, la bendición de la amistad, el miedo a la verdad, el dolor de la enfermedad, la lucha por la vida… pero, sobre todo, el amor, el amor que todo lo impregna, que todo lo aplaca, que todo lo suaviza, aunque a veces duela, aunque en ocasiones se disfrace de desesperación, de frustración, de silencio… porque el amor es la única solución.
Para el resumen utilizaremos las palabras de la misma autora: “A los veintidós años, sospechando que tenían el tiempo contado, Ichimei y Alma se atragantaron de amor para consumirlo entero, pero mientras más intentaban agotarlo, más imprudente era el deseo, y quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca: hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno”.
La novela transcurre entre dos líneas temporales, la que viene del pasado y la que camina por el presente, utilizando como espacio de partida una residencia de ancianos, Lark House, cercana a San Francisco, California, y por este espacio y por aquellas líneas de tiempo se desenvuelven los diferentes personajes: la joven asistenta Irina Bazili, quien llega a ser la confidente de Alma, una enigmática anciana cuya historia será el argumento central, y el amor de su nieto Seth, que pronto iniciará la tarea de escribir el libro de la familia, los Belasco. Pero no sólo están ellos, aunque sean quienes llevan el peso de la narración, sino que a su alrededor emergen un buen número de personas sin cuya participación la novela quedaría totalmente incompleta, comenzando por Ichimei Fukuda, el autor de las cartas, el culpable, si en el amor existe esa figura, de la bella historia que en estas páginas se nos relata, y acabando por Nathaniel, su primo, su amigo, su esposo, y la persona que le descubrió que en el amor no todo son los cuerpos.

NOTA: Las ilustraciones son representaciones de la pintura “sumi-e”, que era, según indica la novela, el arte empleado por Alma Blasco para decorar sus prendas.

GUÍA DE LECTURA: Brindis y versos, de Joaquín Sabina

 

Se dice que Joaquín Sabina nació un 12 de febrero de 1949, y debe ser verdad; además que lo hizo en el municipio jienense de Úbeda, capital de la comarca de La Loma; que estudió en un colegio de Carmelitas y en otro de Salesianos, aunque no podamos creerlo, y que ya de jovencito leía a Fray Luis de León, a Jorge Manrique, a José Hierro, a Proust, a Joyce y a Macusse, lo cual ya nos cuesta más aceptar.
Se dice que formó una banda de adolescentes con un nombre tan equívoco como Merry Youngs con la única intención de destrozar las canciones de Elvis, Chuck Berry o Little Richard, entre otros; que se graduó en Filología Románica por la Universidad de Granada, puede ser, aunque algunos nieguen la calidad de sus versos, y que se metió en tantos líos por el pecado de ser rojo durante la dictadura de Franco e ingresar un cóctel molotov en una sucursal bancaria, por lo que, a los diecinueve años, tuvo que ser detenido por su propio padre, a la sazón comisario de policía, y al poco no le quedó más remedio que exiliarse, rebautizado como Mariano Zugasti, a tierras de la Pérfida Albión… y esto nos resulta más creíble.
Se dice que en Inglaterra comenzó a escribir sus primeras canciones, que colaboraba con clubs de exiliados, que montaba obras de teatro por el gusto de crear polémicas y que, en su casa, daba refugio a algún esporádico etarra, aunque luego se arrepintiera de ello y lo publicase a los cuatro vientos en las páginas de Interviú: “la izquierda de este país, a la que orgullosamente he pertenecido y creo pertenecer, debiera pedir perdón por su complacencia con ETA durante muchos años. Yo tuve en mi casa de Londres a etarras y era una gente encantadora que pegaban tiros en la nuca, algo que nos parecía una cosa muy graciosa en ese momento. Y hacíamos mal. Porque de aquellos polvos vinieron estos lodos. Así que creo que la gente como yo está muy obligada a estar muy en contra y a decirlo muy alto por cobardes que sean. Y yo lo soy como el que más” … Y seguramente podremos admitirlo.


Y de él se dice que ha sido un ángel con alas negras, un profeta del vicio, un héroe en las barricadas, un ocupa, un esquirol, un rey de los suburbios, una flor del precipicio, un cantante de orquesta y el Dylan español, un vendedor de humo, un juglar del asfalto, un rojo de salón, alguien que esconde la pasión o la perfuma, alguien que ha quemado sus naves y no sabe pedir perdón, un suicida o bala perdida, un santo beodo y un hombre que ha defraudado a todos empezando por él mismo… pero Joaquín Sabina lo niega todo: “Lo niego todo, / aquellos polvos y estos lodos, / lo niego todo / incluso la verdad”.
Se dice que cantó en un cumpleaños de George Harrison y éste le dio cinco libras, que se gastó en la barra de algún bar… es posible; que Bob Dylan le prohibió interpretar la versión de su Man gave names to all the animals (In the beginning) porque Sabina la tituló Con su bikini, o que Antonio Flores consiguió el número uno de los 40 Principales con su Pongamos que hablo de Madrid, y que tiene dos hijas…
Se dice que cuando ibas a sus conciertos era como jugar a la lotería, pues igual ni lo veías, y de ello doy fe; que al principio cantaba en el café La Mandrágora con Javier Krahe y Alberto Pérez, y que ha lanzado discos como churros con títulos que dicen mucho de su vida: “Inventario”, “Malas compañías”, “Ruleta rusa”, “Juez y parte”, “Hotel, dulce hotel”, “El hombre del traje gris”, “Mentiras piadosas”, “Física y química”, “Esta boca es mía”, “Yo, mí, me, contigo”, “Enemigos íntimos”, “19 días y 500 noches”, “Ciento volando de catorce”, “Dímelo en la calle”, “Alivio de luto”, Vinagre y rosas”, “La orquesta del Titanic” o “Lo niego todo”.
Se dice que, a pesar de todo, es un hombre con muchos amigos y muchas mujeres, de muchas protestas y reivindicaciones, de premios y de ventas… y todo puede ser verdad, aunque él lo niega todo…


Sin embargo, todavía tenemos sus poemas para descubrir la realidad de sus palabras:

Brindis y versos
I
Brindo por las guitarras despeinadas,
por los adúlteros sin indulgencia,
por los pecados contra la prudencia,
por los escombros de la madrugada.
II
Brindo por los abuelos sin medallas
que no cuentan batallas a sus nietos,
por las abuelas que zurcen y callan,
por la acuarela, el thriller, el soneto.
III
Brindo por Medellín, por Guanajuato,
Isla Negra, Macondo, Guatemala,
Región, Santa María, Chiapas, Comala,
la rumba, el son, la cumbia, el vallenato.
IV
Hoy brindo por los sabios despistados,
los parados, los santos inocentes,
los que luchan con uñas y con dientes
los que se rinden, los desconsolados.
V
Brindo por los yogures caducados,
por los pecados que cometería,
por la alegría del desesperado,
por los premiados con la lotería.
VI
Brindo por los amores clandestinos,
por el sudor con uñas y con dientes,
por los fans de al pan pan y al vino vino,
por el tímido, el raro, el impotente.
VII
Brindo por los pecados veniales,
por el orgullo de los vagabundos,
por la morfina de los moribundos,
por el idioma de los animales.
VIII
Brindo por la memoria sin olvido,
por la lluvia que empapa a los amantes,
por las alas del pájaro sin nido,
por los heridos, por los caminantes.
IX
Brindo por el negrito sin patera
por la sangre torera de Morante
por el grito del blues de la frontera
por los mares del sur, por el Levante.
X
Brindo por los que brindan con cualquiera
que tenga un corazón noble y caliente,
por las fatigas de la buena gente,
por el swing que derrochan tus caderas.

A esta serie de poemas, Brindis y versos, hay que añadir el que dedicó Sabina a su amigo y compañero Javier Krahe justo al cumplirse el primer aniversario de su muerte. De él diría el propio Joaquín el día de su fallecimiento: “Hoy la poesía, la decencia y el saber vivir están absolutamente de luto”:

Brindo por la razón del imprudente,
por las cartas de amor de los soldados,
por el voto con dos dedos de frente,
contra el olvido de los olvidados.

GUÍA DE LECTURA: Historia de un canalla, de Julia Navarro.

 

Skyline New York
La afirmación de que el ser humano es bueno por naturaleza es una aseveración bastante peregrina, sin base sólida y que se desmorona fácilmente como un castillo de naipes. En la humanidad, no nos engañemos, lo que predomina es la maldad. Pruebas de ello las tenemos todos los días y a todas las horas. Lo que ocurre es que nuestras facultades perversas no son ejercidas en todo momento y situación, por muchas razones, pero principalmente a causa de la educación recibida, a nuestros sentimentalismos inherentes o por el simple hecho de que los humanos estamos diseñados para ser seres sociales, de manada, y no vamos a quedar apartados de buenas a primeras del grupo por un “quitarme allá estas pajas…”
Pensaréis que o me he vuelto loco o soy demasiado duro con mis semejantes, incluso conmigo mismo, porque de ninguna manera pienso excluirme, pero no, realmente es lo que pienso y, a medida que voy avanzando en edad, las circunstancias me lo van confirmando. Cierto que no todo el mundo es un asesino en potencia, aunque a veces nos llevemos alguna que otra sorpresa: “Pero si parecía una buena persona…” Ni que todos roben, aunque cada vez falta menos para lograrlo con lo de moda que se está poniendo… Ni que todos los hombres vayan por ahí maltratando a las mujeres, aunque de obra no, pero de pensamiento…
libro_1453898913Claro que encontrarnos con un personaje como Thomas Spencer es como conseguir un catálogo completo y esmerado del género perverso: un ser infantil, egoísta, caprichoso, inseguro, envidioso, vengativo, celoso, carente de escrúpulos, incapacitado para los sentimientos… es muy difícil de lograr, además si en él aparece lo que en otras personas podríamos calificar como virtud, la sinceridad, en sus manos se convierte en una terrorífica arma de destrucción masiva capaz de rendir hasta las más resistentes fortalezas. No, el resto de los humanos no somos tan completos ni sofisticados en nuestras dotes malignas, simplemente nos conformamos con poseer algunas, variadas, y desarrollarlas, para darle a nuestra personalidad el punto exacto de sal y pimienta que nos salve de ser catalogados como seres insulsos. Porque no nos equivoquemos, lo que más atrae de los otros son sus pequeñas maldades… aunque luego lo podamos pagar caro.
De hecho, en la novela Historia de un canalla, de Julia Navarro, que es sobre lo que estoy hablando, por si no os habíais dado cuenta, el verdadero canalla es Thomas, pero ¿podríais señalarme, entre la multitud de personajes que aparecen, y es que 863 páginas dan para mucho, alguno que realmente pueda definirse como íntegramente bueno?… Si hasta el prometedor hermanito Jaime tiene su lado oscuro, fijaos cómo pierde la fortuna a causa de su vanidad, ¿y qué me decís de codiciar la mujer de su propio hermano?… y no me lo negaréis que, de tan bueno, amable, comprensivo, cariñoso, abnegado, etcétera, etcétera, no os resulta pastoso…
Todos los personajes, absolutamente todos, ejercen su capacidad para el mal en alguna que otra ocasión, unos porque lo son, aunque no lo habían ejercitado nunca antes de conocer al rey maligno, Thomas, otros porque no pueden más y necesitan devolver los golpes, unos por omisión, otros por beneficiarse, otros por venganza, incluso algunos, por miedo… pero todos, absolutamente todos, coinciden con Thomas en algún que otro artículo de su completo catálogo.

london-skyline2[1]Y es que personas buenas hay pocas, muy pocas, incluso los santos y santas no son todos los que están, pero posiblemente sí estén todos los que son, y los que ejercen como tales, tampoco ostentan este título al completo, pues a más de uno lo han tenido que meter en el santoral con calzador. Y como no somos perfectos, lo cual sería bastante soporífero, nos damos normas, leyes, estudiamos ética y moral y santificamos a aquellos que han conseguido vivir en el camino de la bondad sin parecer tontos, de lo contrario, nos mataríamos como humanos…
Sí, sí, como humanos, no es un error de imprenta, porque yo pienso que deberíamos aparcar ya de una vez frases hechas como la de “esto es inhumano” cuando vemos en el telediario un genocidio o algo parecido, sí, deberíamos dejar de usarlas porque no se ajustan a la realidad, pues lo verdaderamente humano es eso, hacer daño a tus semejantes por hacerlo. Cuando un perro muerde a una persona ponemos el grito en el cielo protestando por el hecho de que no los lleven atados y con bozal… ¿Cómo deberíamos ser llevados entonces nosotros?… Por cada ser humano que muere a causa de un perro, son millares los humano que mueren a manos de otro humano, y ya no digamos perros u otros animales.
Pues de esto va la última novela de Julia Navarro. Algunos, más entendidos que yo, la califican de “novela psicológica”, puede ser, ¿quién soy yo para discutirlo? La verdad es que, a medida que nos vamos introduciendo en ella, nos va aportando cosas en las que pensar, pero, lo curioso, es que simplemente nos va exponiendo eso mismo que vemos todos los días si ponemos la tele, o escuchamos la radio, o leemos la prensa, o sencillamente salimos a la calle, o lo sufrimos en nuestras propias carnes… Así que yo le daría un calificativo más metafórico, el de “novela espejo”.
Varios son los temas que aparecen en ella, aunque, sin discusión, la maldad es el número uno y sobre él gira todo el argumento, pero no estaría de más echarle un vistazo a esos otros que he creído vislumbrar entre sus numerosas páginas. Por ejemplo, la corrupción. Está ahí, desde el principio al fin, como algo natural, como algo que debería enseñarse en las academias de economía, lo cierto es que en la de Paul Hard es la asignatura principal, pero es que da la impresión de que en esta sociedad la corrupción se ha convertido en una herramienta imprescindible para poder llegar a triunfar, para ser alguien, para tener un nombre, para ganar dinero, influencia, poder… incluso para pegar un polvo… No me extrañaría ver algún día manuales al uso con el título “Cómo llegar a ser un corrupto ejemplar” o “Hágase un maestro de la corrupción en pocos meses…” ¿Y las consecuencias?… ¡Bah!… Simples daños colaterales…
Otro muy esgrimido es la mentira. Sí, la verdad está obsoleta, da pena, no vende… Nadie llega a ser congresista, o ministro, o presidente de lo que sea diciendo la verdad… se le iban a reír en su cara. El único pecado que tiene la mentira, y que puede costar muy caro si nos descuidamos, es que te pillen. Lo ideal es saber mentir, es lo que está de moda… miente que algo queda… y a ver como lo limpian luego… La verdad se ha quedado relegada para las películas románticas de batín, cafecito o chocolate, y clínex. Para la vida, para la lucha diaria, para poder salir a la calle, hay que saber disimular, adular, falsear, embaucar, aparentar, fingir, disimular, ocultar, enredar, confundir, inventar, fantasear… es decir, mentir. Sólo así se garantiza un gran futuro en aquella empresa que desees alcanzar, sea económica, académica, política o religiosa. Con la verdad, mejor te quedas en casa. ¿Y las consecuencias?… ¡Bah!… Simples daños colaterales…
Otro tema, bastante importante, es el desamor. No el amor, no, no, el desamor. Enamorarse es un error, trae quebraderos de cabeza, problemas, complicaciones… El desamor es más pragmático, pues se le parece en el brillo, incluso para el sexo parece más efectivo, y no compromete a nada. En la novela no se enamora casi nadie y, las pocas personas que lo hacen han tenido que sufrir las consecuencias. Se percibe como que el amor es algo imperdonable, de hecho, ¿no os ha ocurrido alguna vez que habéis declarado vuestros sentimientos y habéis perdido una amistad?… Además, el amor y los negocios son totalmente incompatibles, un tándem inadecuado, y ya no digamos el amor y la política, o la pretensión de un ascenso rápido donde sea… El amor es una losa y hacer algo por amor, tarde o temprano, le revienta en la cara a los personajes de esta historia. ¿Qué es eso de amor filial, o fraternal, familiar o lo que sea?… Nada, losas y más losas que aplastan a quienes lo siente. ¿Y las consecuencias?… ¡Bah!… Simples daños colaterales…
El cuarto tema importante es el pasado. El pasado es traidor, le gusta contar cosas inoportunas que afectan al presente, incluso al futuro. Lo que ocurre es que todo el mundo tiene un pasado… Y mucha gente tiene memoria… Y algunas personas saben utilizar el pretérito de los otros en beneficio propio… No importa quién seas ahora, ni lo que hayas hecho por los demás, ni los sacrificios que hayas realizado en tu vida, no, nada importa… Cuando el pasado regresa, aquello que parecía ya olvidado te escupe en la cara y te revienta en las manos… y todo se da la vuelta. ¿Quieres tumbar a un contrincante más poderoso que tú?, busca en su basura que igual ayer tiró algo que puedas utilizar en su contra. Del pasado solo vienen fantasmas capaces de hacer mucho daño. ¿Y las consecuencias?… ¡Bah!… Simples daños colaterales…
Pero no podemos olvidarnos de la hipocresía, esa bruja obstinadamente falsa que siempre viaja de la mano de su amiga inseparable, la cobardía. Ambas, tanto monta, monta tanto, son esgrimidas por las personas que, como en el caso de Thomas, rodean a un líder malo malísimo para medrar con él y, cuando la cosa se tuerce, el malo es el culpable. Le tienen miedo, le odian, les da asco, pero ahí están, chupando de la teta y besando la mano que les hace ricos, aunque de vez en cuando les de también algún tortazo. ¿Y las consecuencias?… ¡Bah!… Simples daños colaterales…

Skiline_madrid_muralesyvinilos_39870443__Monthly_XXL[1]Y el poder. ¿Qué me decís del poder?… El poder es la mayor pornografía de la sociedad, ¿o deberíamos decir “suciedad”?… Eso es lo que le pone a Thomas, por él tortura, por él golpea, por él atesora una fortuna para poder seguir ejerciéndolo, por él odia, por él desprecia y por él nunca se pone al frente de ninguna candidatura política, porque sabe que el poder no está en los que ganan las elecciones, sino en quienes manejan los hilos para hacerles ganar, en las empresas publicitarias, en los gurús del presente que son capaces de hacer cambiar la opinión de las masas de la noche a la mañana. Y para el poder trabajan los buscadores de tesoros en los mares del pasado, los hechiceros del desamor, los domadores de la mentira, los ingenieros de la corrupción, las mariposas del miedo y la hipocresía, en fin, toda la curia de sacerdotes del mal.
Sí, Julia Navarro me ha hecho pensar en todo esto porque con su novela me ha puesto un espejo y, más todavía, cuando ha ido intercalando párrafos en cursiva donde el protagonista versiona lo que hubiera ocurrido si él hubiera actuado bien… Han sido insufribles, tanto que he acabado por saltármelos, lo reconozco. Sin embargo, al ver que la inmensa mayoría de la gente ha hecho lo mismo, me he dado cuenta de cuál era la misión de ellos en la novela: demostrar que la bondad nos aburre.
No considero Historia de un canalla como la mejor novela de Julia Navarro, ni mucho menos. Juzgo que está lejos de Dispara que ya estoy muerto o Dime quién soy, con cuyas historias disfruté, aprendí y saboreé el placer de la lectura. Sin embargo, Historia de un canalla me ha hecho preguntarme muchas cosas y replantearme otras, lo cual siempre es molesto, aunque interesante y productivo. Sobre todo, me he dado cuenta de que esos “daños colaterales” que se desprenden de nuestros actos no nos resultarán siempre gratis, pues algún día encontraremos la horma de nuestro zapato, que hurgará en el cubo de nuestro pasado, y nos los hará pagar con creces.
Felices lecturas.

Guía de Lectura. Poesía: “Hombres necios que acusáis”, de Sor Juana Inés de la Cruz

HOMBRES NECIOS QUE ACUSÁIS… Descarga en PDF

REDONDILLAS:

“ARGUYE DE INCONSECUENTES EL GUSTO Y LA CENSURA DE LOS HOMBRES QUE EN LAS MUJERES ACUSAN LO QUE CAUSAN”

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

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“Yo no estudio para saber más, sino para ignorar menos”.

juana_ines_3Se dice que este poema, escrito en redondillas, es la primera manifestación feminista de la historia… Tal vez sea cierto o tal vez no, pero el caso es que su autora, Sor Juana Inés de la Cruz, una monja mexicana del siglo XVII, una mujer rebelde e incómoda para los altos cargos eclesiásticos de la época, erudita, estudiosa, autodidacta y aplaudida entre el mundillo mujeril coetáneo, fue una tenaz valedora de los derechos de la mujer.

Nacida en la población mexicana de San Miguel de Nepantla, en 1651, fue, lo que hoy en día se consideraría, una niña prodigio, pues con tan solo tres años de edad ya sabía leer y escribir perfectamente y, a los catorce, pasó a ser dama de la esposa del virrey, en cuya corte brilló por su sabiduría, su enérgica inteligencia y su talento para versificar. En 1667, debido a su deseo de “no tener una ocupación fija que pudiera restringir mi libertad de estudio”, según sus propias palabras, y a pesar de poseer una escasa vocación religiosa, ingresó en un convento de carmelitas descalzas, donde sólo permaneció cuatro meses por problemas de salud, aunque, dos años más tarde, se enclaustraría definitivamente en otro convento de la Orden de San Jerónimo.

Pero su celda, lejos de ser un lugar de retiro y meditación, se convirtió en un punto de reunión de poetas, intelectuales y damas con inquietudes poéticas y literarias. Allí se realizaron, también, investigaciones y experimentos científicos, se compusieron piezas musicales, obras de teatro, ensayos, poemas e, incluso, estudios filosóficos, atesorando entre aquellas cuatro paredes, una considerable biblioteca.

En respuesta a un escrito en prosa de Sor Juana Inés sobre un sermón de un jesuita portugués, el obispo de Puebla escribió: “Carta de Sor Filotea de la Cruz”, aconsejándole que se dedicase a las cosas propias de su condición de monja y mujer, por lo que ella le contestó con: “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, donde reivindicaba el derecho de las mujeres a poder aprender y a opinar, respuesta que pudo causarle muchos problemas y a causa de la que tuvo que deshacerse de la biblioteca y dedicarse a la vida monástica a tiempo completo.

juana_inesEl estilo literario de Sor Juana Inés de la Cruz no puede ser más representativo del Barroco, pues está a caballo entre el culteranismo gongorino y el conceptismo de Quevedo, sin embargo, su perspicacia, agudeza, penetración y originalidad, le han hecho mantener una personalidad propia por encima de los movimientos y corrientes poéticas.

Escribió de todo: astronomía, filosofía, humanidades, artes… y literatura (prosa, poesía, teatro). Su poesía es mayoritariamente profana, utilizando diversos versos y estrofas: redondillas, liras, endechas, sonetos… destacando en estos últimos donde conseguiría una calidad digna de compararse a Calderón o el mismísimo Góngora, como podemos comprobar en el siguiente ejemplo:

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

Sus temas preferidos son el amor, donde alcanzaría sus mejores logros, la mística, en cuyos argumentos brillaría su capacidad de razonamiento, y el psicológico o didáctico, como el poema que nos ocupa. Así mismo, no debemos olvidarnos de sus villancicos, muy populares en su tiempo, y el largo poema escrito en silvas, “Primer sueño”, sobre el conocimiento humano.

Sor Juana murió en 1695, durante una epidemia de cólera de devastó México, mientras cuidaba de sus compañeras enfermas.

El poema que hemos elegido consta de dieciséis estrofas de cuatro versos octosílabos cada una, rimando en consonante con el esquema: abba, es decir, son redondillas. En casi todas las estrofas aparecen encabalgamientos, o bien entre el primer y segundo versos, o entre el tercero y el cuarto, que marcan una pausa a la hora de leerlos.

Como buen ejemplo del Barroco, podemos encontrar bastantes muestras de figuras retóricas, como las siguientes a nivel morfosintáctico: el retruécano (la que peca por la paga / o el que paga por pecar), el apóstrofe (¿Por qué queréis que obren bien / si las incitáis al mal?), el paralelismo (quejándoos, si os trata mal / burlándoos, si os quieren bien), preguntas retóricas (¿cuál mayor culpa ha tenido / en una pasión errada: / la que cae de rogada, / o el que ruega de caído?), subrayando en todos estos ejemplos la hipocresía moral del hombre y su desprecio hacia la mujer, porque este es un poema satírico que quiere ridiculizar la doble moral de la sociedad de su tiempo que permite a los hombres seducir a las mujeres, pero, si éstas ceden, las acusan de livianas, una sociedad de hombres que subliman la imagen ideal de la mujer decente, aunque luego insisten para que ceda ante sus deseos, como podemos ver en la siguiente antítesis: (Y después de hacerlas malas / las queréis hallar muy buenas).

En conclusión, lo que pretende demostrar Sor Juana Inés de la Cruz es que es el hombre quien conquista, por lo tanto, la culpa es suya y no de la mujer, por lo que les aconseja que se dejen seducir por ellas y entonces podrán criticar.

“Sin claridad no hay voz ni sabiduría”.

GUÍA DE LECTURA: La huella de una carta, de Rosario Raro.

GUÍA DE LECTURA. Descarga en PDF.

“El consuelo que nos queda es que en la literatura es más fácil hacer justicia”

Rosario Raro

 

portada_la-huella-de-una-carta_rosario-raroEste es el segundo libro de Rosario Raro que comentamos dentro de nuestro Club de Lectura, y no simplemente por el hecho de que esta excelente escritora sea amiga personal nuestra, lo cual ya sería motivo suficiente para ello, sino porque los temas que aparecen en sus novelas son lo bastante atractivos e interesantes para llamar la atención y despertar la curiosidad de cualquier lector con el sano afán de sumergirse en historias repletas de intriga, dinamismo, sorpresas y un enorme trabajo de investigación histórica.

Sobre Rosario no vamos a decir mucho más que lo que ustedes pueden leer en nuestro artículo “Pequeña biografía de Rosario Raro”, publicada en este blog allá por el 20 de abril de 2016 con motivo de la edición de su primera novela: “Volver a Canfranc”, pero sí podemos añadir que, gracias a ser una mujer comprometida con la realidad del mundo que le rodea, gracias a su gran sensibilidad y gracias a su enorme sentido de la justicia y la ética bien entendida, puede desarrollar estas historias repletas de temas capaces de hacernos empatizar con los personajes que en ellas aparecen.

En “La huella de una carta” se nos describe la sociedad apocada y gris de las décadas del 50 y 60 del pasado siglo bajo el peso de la moral hipócrita del régimen franquista, pues los mismo mandatarios que subyugaban a un pueblo con las leyes de la intransigencia, permitían, al mismo tiempo, con plena libertad, premeditación y alevosía, los desmanes más irracionales  por parte de las industrias poderosas con el sagrado pretexto del progreso y desarrollo general… aunque disfrutando, con total seguridad, de parte de aquellos beneficios obtenidos del sufrimiento, el dolor e incluso la muerte de muchas personas anónimas.

En aquella sociedad anclada en la tradición mal entendida y en una moral peor interpretada, la mujer disfrutaba de un estatus poco más elevado al de un simple objeto, eso sí, dignificado por su capacidad de ser madre, lo que en vez de sacarla de la postración cultural, laboral y económica, la sumía todavía más en el ostracismo social, algo totalmente impensable para los hombres, aquellos seres libres, aunque algunos mucho más que otros, no lo olvidemos, a quienes ellas debían permanecer sometidas de por vida, por eso, hablar de amor en aquellos tiempos era peligroso, pecaminoso, o, al menos, sospechoso, pues la mujer debía enamorarse una sola vez y para toda la vida, ya que, una vez dado el paso del tan ansiado matrimonio, se metamorfoseaba en simple sombra de su esposo y criada tanto de él como de sus hijos, eso sí, le estaban permitidas las reuniones castas, la oración, las misas y la confesión como alimento cotidiano a un dios misógino… Por ello no era de extrañar el éxito de las novelas de Corín Tellado o de consultorios radiofónicos tales como el de Elena Francis, pues en estos sucedáneos encontraban el sabor de una vida de ciencia ficción.

Sin embargo, en esta novela está Nuria, una mujer bella y joven, casada con un viajante que pasa la mayor parte de la semana fuera del hogar trabajándose el mercado y otras oportunidades, quedando, por tanto, ella en defensa de su honor mientras ahogaba sus inquietudes y habilidades en la eterna espera picotear las migajas de cariño que el marido tuviese a bien obsequiar en sus regresos, y desempeñando la labor del continuo cuidado y atención de sus dos retoños… Hasta que un día lee un anuncio en la prensa en el que se buscaban personas para un trabajo, el cual pudiese ser desempeñado desde casa para el que se requería “responsabilidad, dotes en el ámbito de la psicología, buen nivel de redacción, ser una persona creativa, de mucha intuición y capacidad resolutiva” … ni pintado para ella, una chica con estudios y bien capacitada… Y aquí comenzó todo.

Su trabajo en este consultorio consistía en leer las cartas de las oyentes y responder sus consultas, que podían ir desde una simple receta de cocina hasta la búsqueda de consejos para solucionar algún problema amoroso, claro que, para las más complicadas, Nuria debía de ceñirse a la moral cristiana y no atentar contra la unión familiar, por lo que en sus dictámenes prevalecían el conformismo, la sumisión y la discreción, valores muy cotizados por el sistema vigente, sobre todo, si eran aplicados a las clases trabajadoras, y todo por el bien de la apariencia, sacrosanta virtud de la España tradicionalista… Hasta que, en una de estas ocasiones, llegó a sus manos una misiva que destapaba uno de los grandes escándalos farmacéuticos del siglo, sobre el que todavía no se ha impartido justicia, por lo menos en nuestro país respecta: la talidomida.

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Supongo que a estas alturas ya conocerán, al menos la mayoría de ustedes, en qué consistió todo este atentado, pero, por si les interesa refrescarlo, les comentaré brevemente que, durante décadas se fue administrando a las mujeres embarazadas un producto para aliviar sus problemas de vómitos y dolores de cabeza el cual, a la larga, causó el nacimiento de bebés afectados por malformaciones en sus miembros, lo que se conoce como focomelia. Pero aquello no era reconocido ni por la empresa farmacéutica, la Grünenthal alemana, ni por los gobiernos, ni tan siquiera por la prensa. Así que Nuria, ciertamente impactada por tal dramático panorama, decide investigar por su cuenta, pero como sus conocimientos eran escasos y sus tentáculos cortos para poderlo llevar a buen cabo, necesitada de ayuda, la buscó en un compañero científico de los laboratorios de estética y perfumería que patrocinaban el consultorio, y ahí aparecerá el otro personaje principal, Boro, con le unirá algo más que el afán de hacer justicia.

Pero no quiero destripar el argumento, sino que solo os diré que a medida que la historia va desarrollándose por las páginas del libro, la acción se va volviendo más trepidante, vertiginosa, y va envolviendo al lector en una atmósfera de peligro e intriga que lo atrapará hasta el final y lo llenará de adrenalina; y claro, la trama es importante, pero si a ello le sumamos la corrección literaria impecable desarrollada por Rosario en cada frase, la sencillez de sus exposiciones y descripciones que facilitan la comprensión, y la ambientación perfectamente fundamentada en sus investigaciones históricas, el cóctel es de los que nos garantizan momentos inolvidables repletos de sentimientos encontrados.

En conclusión, “La huella de una carta” es una novela que, sin ser histórica, nos permite descubrir las características peculiares de una parte de nuestra historia donde se descubrirán muchos datos que darán luz sobre este periodo oscuro de nuestro pasado que a nadie dejará indiferente.