La soledad de los números primos, de Paolo Giordano.


La novela propuesta en esta ocasión, La soledad de los números primos, intenta profundizar en la individualidad personal, en ese mundo oculto que pertenece a cada ser y en el que ese ser se forma, evoluciona, se desarrolla y muere alejado del resto de seres que le rodean, pero que no pueden mitigar su soledad esencial e ineludible.

Y es por eso que Paolo Giordano, quien la publicó a la edad de veintiséis años mientras preparaba su doctorado en Física, emplea, con acierto, la metáfora de los números primos, pues estos, al ser solo divisibles por sí mismos y por la unidad, no tienen relación alguna con el resto de infinitos números e, incluso, jamás pueden aparecer juntos en la serie numérica, ya que lo más cerca que alcanzan a estar de otro número primo es con un número par de por medio, solo pueden relacionarse con ellos mismos o con la nada, y es ahí, en ese espacio entre el yo y el vacío, donde se sustenta la soledad, el espacio que ocupan los dos protagonistas de esta novela.

Esta historia, ambientada a caballo entre los siglos XX y XXI en la ciudad comercial de Turín, puede considerarse un tanto atípica porque los personajes están destinados a no poder encontrarse, son como los números primos gemelos, a los que se comparan en un momento de la trama: dos almas gemelas que se aman, pero no pueden estar juntos. Poco comprendido por sus respectivas familias, a lo largo de los años van perdiendo las escasas amistades que frecuentaban y la capacidad de relación.

Marcados desde su infancia por unos traumas que no pueden superar, ambos protagonistas, Alice y Mattia, se refugian en sí mismos, excluyéndose del mundo y, así, a pesar de poseer algo que les une: la soledad, es ella también la que los separa. Por todo ello, La soledad de los números primos no es una historia tradicional de amor con final feliz, sino la de una relación imposible y una profunda reflexión sobre el mecanismo de la mente humana y de sus regiones incógnitas e inexplicables: los humanos somos imprevisibles y no debemos rechazar el hecho de sorprendernos ante nuestras propias actuaciones.

Al leer esta historia nos encontraremos con situaciones en las que los protagonistas niegan una solución que quienes observamos desde fuera consideramos obvia y sencilla… Pero cuánto cambia la historia si en lugar de ser meros espectadores nos convertimos en actores y todo se nos vuelve imposible.

Sin embargo, Giordano no solo toca el tema de la soledad insuperable, sino que también analiza varias de las dificultades características de los jóvenes actuales, como los problemas ligados a la socialización en una sociedad donde prima el individualismo y la competencia: el exilio laboral al acabar los estudios y encontrarse que no hay posibilidades de realizarse en su propio país, la anorexia como válvula de escape de un desierto en el que la realidad se ha convertido en un espejismo, la depresión, las drogas, la exclusión social, el acoso escolar, las autolesiones… en fin, los típicos daños colaterales, y directos, del mundo contemporáneo donde prima un bienestar basado en lo material y el consumo. Y así lo vemos en los propios protagonistas: La infancia de Mattia y Alice está marcada por sus traumas particulares, pues si para él es la muerte de su hermana lo que le encerró en sí mismo, para ella es el accidente de esquí que le dejó coja lo que le condujo hacia la depresión y la anorexia.

La novela está escrita en un estilo bastante comprensible e inmediato, sobre todo en los primeros capítulos, pero, a medida que avanzamos en ella, vemos que el tono va creciendo y la sintaxis va volviéndose más compleja, además, las descripciones casi elementales del principio evolucionan hacia una profundidad de pensamiento inesperado, con un lenguaje fuerte e incisivo en algunos pasajes, combinando el estilo directo y el indirecto en una alternancia que ayuda a mantener la tensión.

El título no fue elegido por el propio autor, pues él había titulado su manuscrito original: Dentro y fuera del agua, pero Antonio Franchino, el editor de Mondadori, bautizó la obra como la hemos conocido. Esta novela fue la opera prima de Paolo Giordano y la más reconocida y premiada de todos sus trabajos: Premio Campiello, Premio Strega…En este último fue el autor más joven en ganarlo con tan solo veintiséis años. Nacido en Turín en 1982, se licenció en Física en la universidad de su ciudad natal en 2006, sin embargo, Giordano sentía una fuerte atracción por la literatura, por lo que asistió a la Scuola Holden de escritura, fundada por Baricco, entre 2006 y 2007, y en 2008 publicaba su primera novela, como ya hemos visto. A partir de ese momento, ha comenzado a escribir artículos y relatos para varias revistas y periódicos, así como también ha editado más novelas. Sin embargo, no olvidó su carrera científica y en 2010 obtuvo el Doctorado en Física Teórica.

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