GUÍA DE LECTURA – POESÍA: La odisea, de Sipho Sepamla


Explora la belleza de nuestra tierra

descubre dónde brilla el sol
dónde las sobras permanecen eternamente
donde la paz se sienta lista para alejarse
dónde el juego salvaje espera oler tu presencia
y correteando

descubre la mentira de nuestras jorobas de montaña
dónde bajo y dónde alto
Drakensberg y sus posadas
donde cae el Tugela y luego fluye
y da lugar a una rica promesa

por todos los medios haz estos descubrimientos
pero no te apures
escala
cae
y pronuncia

descubre los vastos espacios vacíos
que van a suplicar un acuerdo
y el silencio en el medio
donde el sabor de las aguas sazonadas
puede hechizar la mente y hacer que uno
sucumba a una especie de parloteo

descubre estos espacios y siéntete emocionado
pero no te sorprendas
son apurados por algunos
son racionados para otros
sin embargo, no están abarrotados por ninguno

descubre las muchas naciones de nuestra tierra
porque la nuestra es la tierra de las tribus

el africano
el inglés
el afrikáner
el colorado
el indio
el judío
y etcétera, etcétera y etcétera

descubre que estamos lejos de ser un pueblo ignorante
para nosotros es una tierra de muchas universidades tribales
donde muchos leen periódicos tribales imparciales
porque la nuestra es la tierra del sabc
el guardián de los giros modernos

descubre la sed de nuestra maravillosa tierra
y la mente hambrienta se alimenta de experimentos humanos

descubre el amor que hay
sentado despierto esperando ser utilizado
y el odio
que se hincha y fluye mientras se alimenta de miedo

y cuando los pies comiencen a doler
ampollas a punto de estallar
y cuando las orejas comiencen a picar
y oigan herir el alma

no te quejes
no gimas

descubre cómo las personas desconfían unas de otras en la sala
descubre cómo hablan alrededor de un punto
descubre cómo las personas están hechas para vivir una mentira

y cuando la carne comience a temblar
siéntete incapaz de desatar tu miedo
y cuando los párpados comiencen a silbar
búrlate de esas lágrimas
exprime
pero no llores

y cuando sientas que el dolor comienza a comprender
cómo lo hundo a veces
en corrientes azucaradas que fluyen en mi dirección

y cuando te maravilles de cómo caigo de rodillas para rezar
tómalo tienes razón
no has empezado a entender cómo me hice antes
de que el tiempo fuera

descubre la esperanza que vive con la desesperación

descubre las ratas que roen esta esperanza

descubre la preocupación de todas las personas no tribales

descubre la tierra que se ha vuelto malhumorada

69873302_2567728519960509_7669068688632315904_nEste es un poema escrito en 1993, cuando Sudáfrica ya llevaba un año sin Apartheid, un año con democracia y con un presidente negro: Nelson Mandela. Y a pesar de lo que nos quiere transmitir, es un poema sereno, un poema con un título épico que nos trae referencias de un largo viaje iniciático, repleto de peligros y aventuras, cuya meta es devolvernos a la única casa que realmente poseemos: a nosotros mismos, porque esa sea, tal vez, la única forma en la que podamos comprender lo que Sipho nos invita a descubrir: su país, nada menos, y mediante ese viaje detrás de la sombra más buscada y deseada: la verdad, por lo tanto, el verbo que más se repite en el poema es justamente ese: “descubrir”, como si la persona a la que va dirigido, un tú universal, un tú que engloba a toda aquella persona que quiera escucharlo, estuviera buscando algo que no ve: nuevos paisajes, nuevos lugares, o quizá, ese punto de vista diferente que le dé una nueva perspectiva, porque en el poema lo que persisten son las sombras, metafóricamente, claro, pues la mayoría de las sombras dejan de ser cuando aparece la luz, igual que la paz que está ahí, por el momento, aunque todos sabemos que en cualquier instante puede salir corriendo. Y de eso quiere avisarnos Sipho pues, aunque el amor esté despierto, el odio sigue creciendo ya que se alimenta del miedo, algo que engorda y engorda sin cesar, y no es exclusivo de aquellas naciones, no, ocurre lo mismo en cualquier parte del planeta, y a pesar de que el poeta esté considerando la tierra como una unidad, la verdad es que está muy dividida, no por accidentes geográficos, si no por tribus, tribus creadas por la fiebre de los hombres, creadas para mantener viva la llama del odio, para debilitar y que una siempre gane; o dividida por quienes apuran y atesoran la tierra, mientras a otros se les raciona. Y aunque las palabras de Sipho puedan globalizarse, él nos expone la belleza y la fealdad de su país como un todo, porque es así y no podría entenderse sin ambas partes, por eso es una tierra malhumorada, pues los parias la pisan, pero no la poseen, y quienes la poseen saben que no es suya, sino usurpada por sus antepasados a sus legítimos dueños, y fue ese miedo a reconocer su delito el que les empujó a crear leyes que los cosificasen, que los deshumanizasen, a los otros, los nativos, leyes que le diesen a ellos, los blancos, los superiores, la justificación de que todo lo hicieron por la patria, palabra manchada de sangre y prostituta del dinero, y por el bien de aquellas tribus descarriadas a cuyas almas vinieron a salvar con la fe y a redimir con el trabajo… Peligrosos paralelismos con ecos de otros tiempos y latitudes…
70706296_2567728523293842_45753891467296768_n69873625_2567728666627161_2549009111027023872_nSipho Sepamla (Sidney) nació en Soweto, Johannesburgo, Sudáfrica, en 1932. Estudio magisterio en la Universidad de Durban y trabajó como maestro de primaria, aunque pronto se dio a conocer como poeta y novelista y, sobre todo, por encabezar protestas contra el régimen de Apartheid en la década de los años sesenta del pasado siglo, a causa de la represión y las matanzas llevadas a cabo por la policía en su ciudad natal, lo que le llevó a formar parte del Movimiento de Conciencia Negra, por lo que sus libros, en especial The Soweto I Love, fueron prohibidos. Fundó la Unión Federada de Artistas Negros, que con el tiempo se convertiría en la actual Academia de Artes Fuba, y editó dos revistas culturales: la literaria New Classic y S’ketsh, sobre teatro. Sipho murió en Brakpan, Sudáfrica, el 9 de enero de 2007.
Considerado dentro del grupo de los “poetas de las grandes ciudades”, refiriéndose solamente a las pobladas por negros, como Soweto, Kwa Mashu o Langa, pues compartía con ellos un tipo de poesía de convicciones firmes, con una expresión rabiosa e inesperada para aquellos tiempos, por lo que desconcertaba a la crítica del momento. En su mundo metafórico, África es una niña negra, lo que le dio pie para realizar algunas imágenes bastante sorprendentes, y una gran parte de su trabajo surgió a partir de los hechos ocurridos en Soweto a causa de las protestas contra la ley imperante del Apartheid, o segregación de blancos y no blancos, impuesta por el Partido Nacionalista en 1948, con el propósito de conservar el poder y los privilegios, ya que se había llegado a la circunstancia de que la población blanca suponía tan solo el 21% de la total. Esta ley se mantuvo en vigor hasta 1992.

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