GUÍA DE LECTURA: El amante japonés, de Isabel Allende.


EL AMANTE JAPONÉS. GUÍA DE LECTURA EN PDF.

Es una frase recurrente del pensamiento romántico aquella que afirma que “el amor es eterno”, por desgracia, eso no es categóricamente cierto… la eternidad del amor, como la de cualquier otro sentimiento humano, dura lo que dura el recuerdo… luego llega el momento del desvanecimiento acabando su etérea existencia en el universo del olvido.
Al momento de comenzar la lectura de esta historia escrita por Isabel Allende, es importante tener en cuenta la afirmación precedente pues, si nos dejamos guiar por el título, “El amante japonés”, podría llevarnos al fácil equívoco de la imagen central de una persona en la que confluyen todas las acciones, afectividades y pasiones que en sus páginas se desarrollen, sin embargo, no es así, pues, a pesar de que este personaje esté, en esencia, permanentemente presente durante toda la novela, no es el protagonista de la misma, excepto en los capítulos durante los que se relata partes de su vida y en los pensamientos de aquella mujer que le amó y en la imaginación de quienes lo buscaron entre las sombras del pasado.
De hecho, son tantos los personajes de quienes se nos documenta su biografía: Irina Bazili, cuyo nombre real descubriremos que es Elisabeta, una joven empleada de la residencia de procedencia moldava, y quien acabará llevando gran parte de la carga del argumento; Hans Voigt, el maduro director del centro; Catherine Hope “Cathy”, una doctora incapacitada a causa de un accidente; Alma Blasco, o Alma Mendel, la figura central de la historia; Jackes Devine, el anciano casanova francés; Seth Blasco, nieto de Alma, abogado de éxito, enamorado de Irina y concienzudo cazador de los secretos de su abuela; Ichimei Fukuda, el niño de los “dedos verdes” y el hombre que da título a la novela; Samuel Mendel, hermano de Alma, un hombre que pudo visitar su propia tumba; Isaac Blasco, el tío de Alma, un hombre bueno a pesar de sus riquezas; Nathaniel Blasco, primo y esposo de Alma; Takao Fukuda, padre de Ichimei y Jardinero de Sea Cliff; Haideco Fukuda, madre de Ichimei; Megumi Fukuda, hermana de Ichimei; Lenny Beal, el hombre misterioso y atractivo que se inscribe como nuevo huésped de la residencia de ancianos con la única intención de estar junto a Alma, o Rod Wilkins, el extraño agente afroamericano de la FBI que llega para hablar con Irina… Excluyendo a muchos otros personajes que, no por secundarios, son menos importantes, y es que en esta novela no se cuenta una historia, sino muchas, tal como ocurre en la vida real, que confluyen, directa o indirectamente, en aquella que sirve como hilo conductor.
De esta forma, a medida que vamos avanzando por sus páginas, nos vamos sorprendiendo con la solución de algunos secretos o con la aparición de otros nuevos:

 ¿Quién le escribe una carta semanal, en un sobre amarillo, acompañada de su correspondiente ramo de tres gardenias, a Alma desde que llegó a la residencia?… ¿Por qué?…
 Catherine Hope está cautiva en su silla de ruedas y depende de las atenciones de las demás personas para sobrevivir, pero es ella la persona que aconseja y anima al resto de las almas que residen allí y quien les facilita la medicina que necesitan para su consuelo, afirmando que nunca ha estado más contenta que en ese momento… ¿Por qué afirma eso?… ¿En qué consiste la medicina que tanto anima al resto de residentes?…
 Jackes Devine, el viejo conquistador francés, se enamora de Irina y, al morir, la deja como heredera de toda su fortuna. ¿En qué consiste esa fortuna?… ¿Qué hace ella?…
 Seth, el nieto de Alma, un joven atractivo y con éxito tanto en su trabajo como entre las mujeres, se propone escribir la historia de su abuela, aunque al principio no le hacía demasiada ilusión. ¿Por qué se decide al final a llevar ese proyecto adelante?… ¿Qué es lo que más le atrae de Irina?…
 Alma e Ichimei están enamorados desde pequeños, entonces, ¿por qué rompe Alma con él?…
 En la familia Fukuda, compuesta de cuatro hombres y dos mujeres, son ellas realmente quienes al final toman las decisiones más importantes. ¿Cómo actúa Haideko en el campo de concentración?… ¿Y con el negocio de flores?… ¿Y cuándo Alma corta con Ichimei?…
 Ichimei es el más pacífico de todos los hermanos, entonces, ¿por qué es él quien desentierra la espada de la familia?…
 ¿Por qué Megumi Fukuda se casa pasado los treinta años, a una edad tan mayor para la costumbre japonesa?…
 ¿Por qué hemos afirmado anteriormente que Samuel Mendel, el hermano de Alma, visitó su propia tumba?…
 ¿Qué descubrieron los Blasco, a la muerte de Isaac, sobre lo que había hecho con la mayor parte de las personas que le debían dinero?…
 ¿Cuáles fueron las causas que llevaron a Nathaniel a casarse con su prima?…
 ¿Qué secretos callaba Irina?… ¿Por qué Rod Wilkins era el único hombre a quien dejaba abrazarla?…
 ¿Dónde iba Alma los fines de semana que desaparecía en su coche?…
 ¿Quién era Lenny Beal y por qué llega a la residencia buscando a Alma?…
 ¿Quién era Kirsten y qué misión tenía?…

Son muchas las preguntas realmente que se pueden hacer sobre esta novela, las cuales, al final, van encontrando sus respuestas, pero que nos muestran que ella mantiene la tensión desde el principio hasta el final porque en su desarrollo se van entrelazando diversas historias, abriendo unas puertas y cerrando otras: historias de exilio, historias de la persecución de los nazis hacia los judíos, del holocausto, de la injusticia del gobierno americano hacia los americano-japoneses, de racismo, de intolerancia, historias de triunfos, y de derrotas, de pederastia, de maltrato, de amor, de orgullo, de sexo… de amistad… de muerte…

En ciertos momentos, en ciertos pasajes, me ha venido a la memoria otra novela leída con anterioridad, como Mientras nieva sobre los cedros, del autor norteamericano David Guterson, sobre todo porque en ella también se narra el éxodo de los japoneses residentes en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, y un amor “imposible” entre dos personas de distinta raza y cultura. Así como no podemos obviar el recurso del “realismo fantástico”, tan empleado en la literatura hispanoamericana, en tres momentos de la historia… ¿sabríais decir cuáles son?…
Pero para completar la guía de lectura me vais a permitir que utilice algunos fragmentos del comentario que sobre este libro hice hace tiempo para la revista El volumen de una sombra (Podéis acceder a él pinchando en la siguiente fotografía):

https://www.ancrugon.com/libros/mis-amigos-los-libros/el-amante-japonés/

El tópico carpe diem se hace más patente e, incluso, más urgente en la vejez, esa época de la vida en que amanecer con cada nuevo día es un milagro y, por lo tanto, una aventura que disfrutar, sobre todo cuando se ama porque, a pesar de lo que se cree, el amor en la vejez es más puro ya que se presenta desnudo, tal como es, un sentimiento honesto, libre de las ataduras de la carne, libre de los afeites de los convencionalismos, libre de los miedos y tabúes, libre incluso de sí mismo. El amor en la vejez es la esencia y no necesita una burda representación que sea reflejada sobre la pared de la caverna para engañar a los humanos, porque cuando se llega a la vejez se está más cerca de la luz que de la materia. Por eso mismo, otra falacia bastante común sobre esa época de la vida queda totalmente al descubierto: el amor, cuando aparece, no se alimenta sólo entonces de nostalgia, ya que ese es su alimento propio a cualquier edad, porque acaso ¿qué es el amor sino un noventa por cien de evocaciones y un diez de realidad?… Sin embargo, en la vejez los recuerdos no forman parte realmente del pasado, sino de un presente intemporal, pero tangible y actual en cada minuto: los espíritus del ayer se acercan tanto que hasta su aliento roza las mejillas…
En la página 278 nos dice la protagonista: “La verdad es que cuanto más vieja soy, más me gustan mis defectos. La vejez es el mejor momento para ser y hacer lo que a uno le place”. Una brava reflexión sobre lo que es madurar, llegar a la cumbre de la existencia: “Esta es la etapa más frágil y difícil de la vida, porque empeora con el paso de los días y no tiene más futuro que la muerte” (197). Sin embargo, no habla de desesperación, ni miedo, ni fracaso porque a fin de cuentas “el amor y la amistad no envejecen” (199).
Pero El amante japonés no es una novela de amor en el ocaso, no, todo lo contrario, ya que el amor está patente en cada una de las etapas vitales de sus protagonistas y es un sentimiento que nació con ellos, en ellos habita y con ellos partirá. De manera que podríamos asegurar que sí es una novela de amor, aunque de amor a la vida.
Bajo el paraguas del argumento central, el del amor joven y eterno de Alma e Ichimei, que en ciertos pasajes me recordó a la novela Mientras nieva sobre los cedros, de David Guterson, aunque con los papeles cambiados, discurren otras variadas historias que recorren el mapa mundial del sufrimiento humano: el genocidio de judíos polacos a cargo de los nazis alemanes, la lucha por abrirse un hueco como país de los hebreos de Israel en Palestina, la incomprensión hacia los japoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y su exilio forzado hacia los campos de concentración de Utha, la lacra de la intolerancia racial, la soledad del amor homosexual clandestino, la explotación sexual de niñas sin infancia, la lenta desintegración de unas vidas en la vejez, la bendición de la amistad, el miedo a la verdad, el dolor de la enfermedad, la lucha por la vida… pero, sobre todo, el amor, el amor que todo lo impregna, que todo lo aplaca, que todo lo suaviza, aunque a veces duela, aunque en ocasiones se disfrace de desesperación, de frustración, de silencio… porque el amor es la única solución.
Para el resumen utilizaremos las palabras de la misma autora: “A los veintidós años, sospechando que tenían el tiempo contado, Ichimei y Alma se atragantaron de amor para consumirlo entero, pero mientras más intentaban agotarlo, más imprudente era el deseo, y quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca: hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno”.
La novela transcurre entre dos líneas temporales, la que viene del pasado y la que camina por el presente, utilizando como espacio de partida una residencia de ancianos, Lark House, cercana a San Francisco, California, y por este espacio y por aquellas líneas de tiempo se desenvuelven los diferentes personajes: la joven asistenta Irina Bazili, quien llega a ser la confidente de Alma, una enigmática anciana cuya historia será el argumento central, y el amor de su nieto Seth, que pronto iniciará la tarea de escribir el libro de la familia, los Belasco. Pero no sólo están ellos, aunque sean quienes llevan el peso de la narración, sino que a su alrededor emergen un buen número de personas sin cuya participación la novela quedaría totalmente incompleta, comenzando por Ichimei Fukuda, el autor de las cartas, el culpable, si en el amor existe esa figura, de la bella historia que en estas páginas se nos relata, y acabando por Nathaniel, su primo, su amigo, su esposo, y la persona que le descubrió que en el amor no todo son los cuerpos.

NOTA: Las ilustraciones son representaciones de la pintura “sumi-e”, que era, según indica la novela, el arte empleado por Alma Blasco para decorar sus prendas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s