GUÍA DE LECTURA: La conjura de los necios, de John Kennedy Tool


Autor: Ancrugon

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     Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecitos llenos de reproche y de restos de patatas fritas.En la sombra, bajo la visera verde de la gorra, los altaneros ojos azules y amarillos de Ignatius J. Reilly miraban a las demás oersonas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca designos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eranlo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.
     Ignatius vestía, por su parte, de un modo cómodo y razonable. La gorra de cazador le protegía contra los enfriamientos de cabeza. Los voluminosos pantalones de tweed eran muy duraderos y permitían una locomoción inusitadamente libre . Sus pliegues y rincones contenían pequeñas bolsas de aire rancio y cálido que a él le complacían muchísimo. La sencilla camisa de franela hacía innecesaria la chaqueta, mientras que la bufanda protegía la piel que quedaba expuesta al aire entre las orejeras y el cuello. Era un atuendo aceptable , según todas las normas teológicas y geométricas, aunque resultase algo abstruso, y sugería una rica vida interior.

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     La conjura de los necios fue la segunda novela escrita por el malogrado escritor norteamericano John Kennedy Tool (la primera lleva por título La Biblia de Neón y la escribió a la temprana edad de 16 años), sin embargo no vio editada ninguna en vida. A su muerte, su madre le envió el manuscrito al escritor Walker Percy y éste se quedó prendado de ella, por lo que escribió el prólogo de su primera edición en 1980, llegando a alcanzar rápidamente un gran éxito de crítica y ventas en todo el mundo y obteniendo el Premio Pulizer al año siguiente de su aparición.
El título lo obtuvo el autor de una frase de Jonathan Swift: “Cuando aparece un verdadero genio en el mundo, se le conocerá porque todos los necios se conjurarán contra él”. Por otra parte, el personaje central es un reflejo del mismo Tool quien, al igual que el protagonista de su novela, sufrió una infancia de sometimiento a la férrea autoridad de una tiránica madre, una juventud universitaria sin penas ni glorias y una carrera frustrada de escritor mientra vivía a costa de sus padres, lo que le llevó a la depresión y el alcoholismo, convirtiéndose en un personaje excéntrico. Y como Ignatius, Tool trabajó en una fábrica textil tras su graduación, como vendedor ambulante empujando un carrito por las calles de Nueva Orleans tras su servicio militar, y también tuvo una profunda crisis de identidad sexual.
La conjura de los necios trata de las atribulaciones de Ignatius J. Reilly, un hombre joven, enorme montaña de grasa y gases retenidos, cuyas señas de identidad son el notable mostacho azabache, la gorra verde de cazador, su forma de vestir sucia, desastrada, andrajosa y los ojos extrañamente azules y amarillos. Un hombre inadaptado que considera las comodidades materialistas como “delitos contra el gusto y la decencia” y lo achaca a la falta de “teología y geometría” de la sociedad actual. Obeserva incansablemente todo lo que le rodea y luego escribe sus conclusiones en cuadernos Big Chief. Es un vago indomable y pasa la mayor parte del tiempo tumbado en la cama o viendo la televisión, sin embargo, cuando su madre estrella el coche contra un edificio, se ve obligado a trabajar para pagar la deuda. Y su fatídico viaje a través de la desdichas comienza cuando el patrullero Mancuso de la policía de Nueva Orleans intenta arrestarlo por sospechoso dando lugar a una contingencia disparatada donde intervienen seres de lo más absurdos, esperpénticos y grotescos, siendo éste simplemente el primero de una sucesión de sucesos similares a éste e incluso más increíbles.

     Los personajes que rodean a Ignatius son así mismo una buena colección de los disparates humanos donde se puede encontrar, como en un buen catálogo, cualquier vicio existente o imaginado:
Burma Jones, un empleado afroamericano en el Club Noche de Alegría, cuyo rostro es una incógnita ya que está constantemente oculto tras unas gafas de sol de la era espacial y una eterna nube de humo. Jones trabaja en el Club por mucho menos del salario mínimo porque teme ser detenido por vagancia si vuelve al paro.
Claude Robichaux, abuelo de seis nietos, quien está obsesionado por la creencia de que los comunistas se están apoderando del país y al que el patrullero Mancuso detiene por golpearle al intentar detener a Ignatius. A lo largo de la novela Claude se irá convirtiendo en un potencial novio para la señora Reilly.
Darlene es una de las chicas de barra del Noche de Alegría, aunque su sueño es ser bailarina exótica. Tiene una cacatúa como mascota y la utiliza en su número de stripper, pues el animalito va arrancándole la ropa.
Dorian Greene es un elegante joven homosexual que regenta una tienda de ropa vintage en el Barrio Francés y organiza extravagantes fiestas. Al comienzo de la novela le compra el sombrero a la señora Reilly. Ignatius intenta reclutarle a él y a sus amigos con la finalidad de infintrarlos en el ejército y el gobierno para reemplazar las guerras por orgías.
Dr. Talc es un conferencista de historia británica, aunque de verdad sabe muy poco sobre el tema. Era el antiguo profesor de Ignatius y Myrna Minkoff e Ignatius le envía de vez en cuando cartas con amenazas por ser un fraude.
George es un adolescente con el pelo engominado y botas de flamenco que trabaja repartiendo la pornografía de Lana Lee.
Gus Levy es el dueño de Levy Pants, donde entra a trabajar Ignatius. Este hombre intenta por todos los medios evadirse de la empresa y pasa la mayor parte de su tiempo en eventos deportivos o apostando en las carreras.
Lana Lee es la propietaria del Club Noche de Alegría, el cual dirige con mano de hierro, por lo que Ignatius la llama la “Propietaria nazi”, además es el cerebro de una red de pornografía de la escuela de secundaria.
Miss Annie es la entrometida vecina de Ignatius y constantemente se está quejando del ruido que éste hace.
Miss Trixie es la senil anciana que ayuda en la contabilidad de Levy Pants, pero su único deseo es recibir un jamón por Pascua y todavía está esperando el pavo de Acción de Gracias que un día se le prometió. Aunque es muy vieja, la señora Levy no deja que la jubilen porque piensa que ella necesita sentirse útil.
Mr. Clyde es el dueño de Paradise Vendors Incorporated y contrata a Ignatius para que venda perritos calientes empujando el carrito por las calles, pero como no obtiene muchos beneficios, lo envía al Barrio Francés vestido de pirata.
Mr. González es el director de la oficina de Levy Pants. Un hombre leal y trabajador quien queda bastante impresionado por Ignatius, aunque éste moverá a los trabajadores de la fábrica en su contra.
Mr. Palermo es el borracho capataz de la fábrica.
Mr. Watson es el dueño de Mattie Ramble Inn, una combinación de bar y supermercado, que sirve a Ignatius para sabotear el Noche de Alegría.
Mr. Zalatimo es un hombre alto, de pelo largo y negro del que la señora Levy piensa que parace una gángster. Él reemplaza a Ignatius en Levy Pants tras su fallida cruzada de dignidad.
Mrs. Levy es la esposa de Gus Levy quien basándose en un supuesto curso de psicología, que nunca realizó, se empeña en no jubilar a la señorita Trixie porque afirma que ella necesita sentirse querida y útil. Ha puesto a sus hijas en contra de su marido.
Mrs. Reilly es la madre de Ignatius, a quene ama, pero del que se queja constantemente porque no ha hecho nada con su vida. Bebe bastante, sobre todo moscatel.
Myrna Minkoff ella es una chica judía de Nueva Yotk que Ignatius conoció en la universidad y a la que llama la “descarada”. Cree que el sexo es la respuesta a muchos problemas de la vida y acusa a Ignatius de tener tendencias homsexuales. Ella e Ignatius mantienen una firme comunicación por carta.
Patrullero Mancuso es una agente inepto de policía a quien su sargento, cansado de su incopetencia, lo castiga a llevar un traje distinto cada día y si no arresta a un delincuente pronto, lo echa del cuerpo.
Santa Battaglia es la tía de Mancuso quien se convierte en amiga y compañera en los bolos de la señora Reilly, e intenta casar a ésta con el señor Claude Robichaux
Timmy es amigo de Dorian Greene y se viste de marinero y es ancadenado en la pared durante la fiesta de Dorian.
Y por último las lesbianas camorristas, Fieda, Betty y Liz, que viven en el edificio de Dorian y siempre van en busca de pelea

     Tres son los temas principales de la novela: la moderna esclavitud, la ética del trabajo y el destino.
Aunque la exclavitud es algo del pasado de los Estado Unidos, los afroamericanos en la época en que Tool escribió la novela eran considerados ciudadanos de segunda clase, especialmente en los estados del Sur, por lo que el autor sugiere que la esclavitudo no se ha eliminado del todo, sino que se ha transformado, a evolucionado a otro modelo diferentes, por ejemplo, cuando la policía detiene a Burma Jones por robar nueces de anacardo sin ninguna prueba, simplemente por el hecho de que al ser negro, ya es sospechoso, y cuando lo dejan en libertad debe aceptar un trabajo en unas condiciones bastante malas para no volver a ser detenido por vagancia si está en el paro. O los trabajadores de la fábrica Levy Pants, en su mayoría hombres de color, cuya situación Ignatius describe como “la esclavitud mecanizada”, aunque la considera un progreso al pasar de la recolección del algodón a la máquina.
Sin embargo él es un ser perezoso y descuidado, y espera siempre que su madre le soluciones todas sus necesidades, muy lejos de los valores norteamericanos de trabajo, sarificio y orden, a los que Ignatius desprecia igual que a la clase media que los representa, y sólo decide buscar una ocupación a causa de la deuda contraída por ella al tener el accidente con el coche. Y mientras todos los personajes de la novela van detrás del “Sueño Americano” de comodidad material y solvencia financiera, Ignatius rechaza todo lo que huela a comercial y no le da ningún valor a la escala social, basándose en que nadie, con esos valores, es realmente feliz porque éticamente están equivocados y ello les arrastra al vacío y la continua instisfacción.
Y como a causa de ello ninguno de los personajes es capaz de controlar su propia vida, sino que se mueven al vaivén del destino ajeno a ellos, Ignatius afirma que el sufrimiento constante de la sociedad es el resultado de que nadie es responsable de sus propias acciones, sino de los caprichos de la diosa Fortuna. Por ello se considera como un instrumento del destino y al final interviene en las vidas de los demás: a causa de su enfrentamiento con la cacatúa, el patrullero Mancuso consigue el respoeto y la promoción en el cuerpo de policía, permitiendo, así mismo, que Jones pueda escapar de las malas condiciones de trabajo del Noche de Alegría y encuentre un trabajo normal, o cuando miente sobre quién escribió la carta al Sr, Abelman, lo cual permite retirarse a la señorita Trixie y al señor Levy enfrentarse a su esposa. Y su intervención también provoca que las violentas Liz, Betty y Frieda, así como Lana y George, vayan a la cárcel por sus sucios trapicheos.

     En conclusión, La conjura de los necios, es una extraña y esperpéntica novela repleta de absurdos personajes que se mueven en un mundo caótico y sin sentido, una novela a la que en principio cuesta aferrarse, pero a la que al final duele abandonar, una novela que a pesar de su apariencia desarrapada, grasienta, decadente, esta llena de grandes enseñanzas sobre la sociedad y nosotros mismos administradas en pequeñas dosis cargadas de ironía, sagacidad y un sano buen humor, spbre todo, pare reíse de uno mismo, aunque en el fondo, seguramente, tal como la propia vida de John Kennedy Tool nos demostrará, esté impregnada de una resistente amargura.

Un pensamiento en “GUÍA DE LECTURA: La conjura de los necios, de John Kennedy Tool

  1. Muchos personajes con su corolario: muchos roles. O muchos árboles con el consabido peligro de no poder ver el bosque. Pero al final parece que será interesante leer el libro. El “presentador” nos dice que al principio cuesta trabajo engancharse (malo, pues según la estadística, cuando eso ocurre, el libro se deja ahí al lado, a mano, se acaba guardando para que el polvo, silenciosamente, imperceptiblemente, se vaya depositando en el lomo o más adentro. Pero el mismo “presentador” nos dice que al final el libro – por fin . engancha hasta el punto de que cuesta trabajo dejarlo… Pues como dice un viejo refrán (o eso creo): lo que acaba bien es porque empezó bien. Lo comprobaré en cuanto me sea posible… Gracias al titular del blog por la oportunidad que nos brinda. Él ha cumplido.

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