Guía de lectura: Fiesta, de Ernest Hemingway


Autor: Raúl Molina

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1. Ernest Hemingway

Nació en Oak Park (Illinois) en 1899 y murió en Ketchum (Idaho) en 1961, siete años02 después de recibir el Premio Nobel de Literatura. Los primeros pasos de Hemingway son en el terreno del periodismo, concretamente en el diario Kansas City Star, donde trabajó en 1917 durante seis meses. Pese a lo breve de la estancia, hizo suya una máxima del libro de estilo del periódico: “Utilice frases cortas. Utilice primeros párrafos cortos. Usa un lenguaje vigoroso”.

Viaja a Europa en 1918 para participar en la I Guerra Mundial como conductor de ambulancias, sin embargo fue herido a los pocos días. La Guerra acabó y Hemingway volvió a Chicago, pero poco tiempo después se enrola en las filas del Toronto Star. Ya casado con Hadley, en 1921 es destinado como corresponsal en París, donde se estaba desarrollando una intensa actividad literaria que lo llevará a entablar contactos con otros grandes escritores estadounidenses que vivieron en París desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta el inicio de la Gran Depresión: James Joyce, Ezra Pound, Gertrude Stein, Francis Scott Fitzgerald, John Steinbeck o John Dos Passos. La propia Gertrude Stein, quien hacía el papel de mecenas de gran parte de los intelectuales parisinos desde el número 27 de la Rue de Fleurus, los describió durante una conversación con Hemingway como una Generación Perdida, sobrenombre que él popularizó en Fiesta y en París era una fiesta. Son estos años los más intensos en la vida del escritor y los que más atención nos merecen, ya que es durante esta época, concretamente en 1926, cuando ve la luz su novela más aclamada: Fiesta (The sun also rises). En ella, como veremos más adelante, se narran las peripecias de cinco norteamericanos en las fiestas de San Fermín en Pamplona durante el año 1924. Pese al ambiente cultural parisino y los recientes éxitos literarios, la relación entre Hadley y Hemingway va empeorando ayudado por la intensa actividad nocturna de este: París es una fiesta constante y Hemingway estaba en el centro justo de esa gran ola que amenazaba con llevárselo por delante junto a su mujer y su primer hijo. Finalmente, en 1927 se divorcian y Hemingway se casó con Pauline Pfeiffer más tarde ese mismo año. Finalmente, en 1928 se marchan a Cayo Hueso (Florida) y durante algunos años viven alrededor del mar Caribe. Sin embargo, pese a la importancia que tendrán en su vida y su obra otros lugares, como Cuba o España, París siempre fue Su lugar, no en vano coloca estas palabras, extraídas de una carta suya a un amigo, como cita inicial de París era una fiesta (1959), su autobiografía novelada de aquellos fabulosos años: “Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas adonde vayas, todo el resto de tu vida, porque París es una fiesta que nos sigue”.

Tan solo vuelve a la capital francesa una vez más, durante la Liberación de París en agosto de 1944 en la que participó como soldado. Hasta 1960 su vida se desarrolla entre Cuba y Europa, hasta que se marcha a Ketchum (Idaho): En 1961, sumido en una profunda depresión y en la creencia de que estaba siendo vigilado constantemente, se suicidó de un disparo en la cabeza el día dos de julio.

2. Fiesta

Fiesta cuenta la historia de cinco norteamericanos afincados en París que deciden viajar01 a Pamplona para asistir a las fiestas de San Fermín. Mike, Jake, Cohn, Bill y Brett se convierten en los principales protagonistas de una historia de amplio calado en la sociedad norteamericana que vio espectáculo festivo y taurino como un hecho exótico merecía ser visitado. Así, Pamplona y sus fiestas pasaron a ser conocidas fuera de las fronteras españolas. Más de ochenta años después, la masificación que sufre la ciudad desde el día del tradicional Chupinazo hasta el famoso Pobre de Mí es consecuencia, entre otros factores, del buen hacer literario de Ernest Hemingway.

2.1 Libro primero: La ajetreada vida parisina

Fiesta se divide en tres libros. En el primero de ellos, compuesto por los nueve primeros capítulos, Hemingway realiza un retrato de la vida parisina  en los felices años veinte. Nos encontramos ante una suma de capítulos que no forman una unidad argumental, es decir, que no forman parte de una trama, sino que se establecen como pequeños cuadros que permiten al lector hacerse una idea general de cómo se vivía en la capital francesa durante una época de esplendor cultural.

Jake Barnes es un escritor norteamericano que vive en París. Numerosas características03 de la vida de Hemingway aparecen reflejadas en este personaje, que ha sido estudiado en numerosas ocasiones como un alter ego del propio escritor, como también ocurre con el resto de protagonistas como más adelante veremos. En este sentido, Jake Barnes también fue herido en Italia durante la I Guerra Mundial, también está tratando de escribir una segunda novela que, curiosamente es la que tenemos entre manos, también es un amante del boxeo (Robert Cohn, otro de los personajes principales “fue en su día campeón de boxeo de los pesos medios en Princeton”) y de el mundo taurino, ha viajado en algunas ocasiones a Pamplona (Hemingway acude a las fiestas de San Fermín por primera vez en 1923, pero no será hasta su visita de 1924 cuando se le ocurre novelar su experiencia allí).

A lo largo de este primer libro se perfilan los personajes que posteriormente serán importantes a lo largo de la historia. Es Lady Ashlery (Brett), la que llama más la atención del lector, ya que en su descripción y en la actitud de Jake hacia ella se aprecia un amor latente que nunca termina de explotar.

Así pues, París y Hemingway en los años veinte eran lo que este primer libro trata de mostrarnos: fiestas noche tras noche en todos los locales de moda, whiskies en la Closerie des Lilas, tertulias sobre literatura en los bares cercanos a la Place Contrescarpe (“Todos debemos hacer sacrificios por la literatura. Fíjate en mí: me voy a Inglaterra sin protestar. Todo por la literatura. Todos debemos ayudar a los escritores jóvenes ¿No lo crees así Jake? Pero tú ya no eres un escritor joven ¿verdad que no, Robert? Tienes treinta y cuatro años. Bueno, me imagino que eso es s04er joven para un gran escritor. Fíjate en Hardy. Fíjate en Anatole France”, dice Frances en una conversación con Robert y Jake),  sobrevivir a base de la literatura con el poco beneficio que les reporta…. El retrato de la ciudad parisina aunque fantástico es incompleto, no porque Hemingway no fuera capaz de profundizar sobre este tema, sino porque le interesaba centrar la historia central de su novela en la exótica fiesta de San Fermín, tan disfrutada como adorada. De forma póstuma aparece París era una fiesta (1964) en la que sí que focalizó sobre estos aspectos basándose en las anotaciones en los diarios que manejó durante su vida en la capital francesa.

2.2 Libro segundo: Cruzando la frontera: las fiestas de San Fermín

Jake Barnes y Bill Gorton, recientemente llegado de Nueva York, marchan hacia el sur desde París hasta llegar a Bayona, casi en la frontera con España, donde se establecen durante unos días para pescar antes de marchar hacia Pamplona. Allí conocen a Robert Cohn, quien había tenido un romance un tiempo antes con Brett. Esta y Mike Campbell, llegado de Escocia, también marchan hacia Pamplona. Allí se encuentran los cinco poco antes del tradicional chupinazo.

05

Café Iruña

Nos encontramos de nuevo ante una sucesión de episodios que esta vez focalizan en la fiesta del toro. Sin embargo, en esta ocasión observamos algún otro hilo conductor más, como por ejemplo las relaciones conflictivas entre Robert Cohn y Brett y Bill Gorton o la relación de Brett con Romero. Aún así, el verdadero núcleo de la historia es la Fiesta, con mayúsculas, vista desde los ojos de Jake Barnes, quien ya había visitado la ciudad con anterioridad, por lo que se muestra conocedor de las tradiciones, los lugares y las gentes.

Hemingway no se detiene mucho en las descripciones durante toda la primera parte, pero ahora esta tendencia va a cambiar, aunque no es posible afirmar que sea el núcleo de esta parte del libro sí que observamos que les otorga más importancia, sobre todo las dedicadas a Pamplona y a los espectáculos taurinos. Fijémonos por ejemplo en la primera descripción de Pamplona:

Entramos en la ciudad por el lado opuesto de la meseta, por una carretera ascendente y polvorienta, con árboles a ambos lados que le ofrecían su sombra. Después se prolongaba hasta la parte moderna de la ciudad, que estaba en construcción en la parte externa de las antiguas murallas. Pasamos por la plaza de toros, alta, blanca y poderosa, con sus muros de hormigón destacando bajo la luz del sol. Por una calle lateral llegamos a la gran plaza, y nos detuvimos en la puerta del Hotel Montoya.

Hemingway junto a sus amigos en Pamplona durante San Fermína

Hemingway junto a sus amigos en Pamplona durante San Fermína

Se instalan en el Hotal Montoya y las juergas se trasladan a los puntos principales de la capital navarra como el Café Iruña, donde hoy en día hay una estatua de Hemingway como recuerdo de aquellos mágicos días. Ya en Pamplona la fiesta llega repentinamente. Pamplona, que se ha ido llenando de gente venida desde el campo convirtiéndose en una olla a presión que ansía el Chupinazo, explota con el primero de los cohetes que señalan el inicio de la semana festiva:

Las fiestas hicieron explosión al mediodía del domingo seis de julio. No hay otro modo de describirlo. […] Antes de que el camarero me trajera la copa de jerez el cohete que anunciaba el comienzo de las fiestas, el chupinazo, se elevó sobre la plaza. […] La gente llegaba a la plaza desde todos los rincones de la ciudad y oímos el sonido de las gaitas, los chistus y los tambores que se aproximaban. Tocaban el riau-riau, los chistus en tono agudo y los tambores marcando el ritmo. Detrás de ellos venían hombres y chiquillos bailando alegremente. Cuando los chistus cesaban de tocar, todos se agachaban y cuando de nuevo la música volvía a sonar y los tambores marcaban de nuevo su ritmo apagado y seco, todos volvían a ponerse de pie y saltaban al compás de la música. En la multitud solo se veían las cabezas y los hombros de los bailarines subiendo y bajando.

Así, la fiesta, si antes ya era central, ahora es imparable. Noche tras noche, durante los siete días de la semana festiva los cinco protagonistas beben, bailan, se pegan, ligan y vuelven a beber. Robert Cohn trata de seguir a Brett allá donde ella va pese a los continuos desplantes de Mike. Esta, deja a los dos de lado para irse finalmente con Romero, el matador de toros, quien acaba recibiendo una paliza por parte de Cohn. Sin embargo, más allá de estas relaciones amoroso-sexuales, lo verdaderamente destacable de la novela que estamos manejando es la descripción y la narración de los aspectos centrales de los sanfermines.06

La primera descripción del mundo taurino se da cuando van a ver la bajada de los toros de los cajones, el día de la víspera de las fiestas. Cuando uno de los animales golpea con fuerza las tablas Brett exclama: “¡Dios mío, qué belleza!”, resumiendo el sentir del resto del grupo.

Más adelante nos encontramos con uno de los fragmentos más exitosos de toda la novela. En él se narra con mucha exactitud cómo se desarrollaba una corrida de toros en la Pamplona de los años veinte. Hemingway es un amplio conocedor de estos acontecimientos, lo que aprovecha para analizar minuciosamente la labor de Pedro Romero. Hacia el final del libro segundo, de nuevo aparece la narración de una corrida, en este caso con Belmonte, Romero y Marcial como protagonistas.

Por supuesto, no podía faltar la narración del acontecimiento más trepidante de las fiestas: el encierro. Jake, después de la pelea con

Momento de la cogida el 13 de julio de 1924

Momento de la cogida el 13 de julio de 1924

Robert Cohn, se despierta para ir al encierro. El cohete lo sorprende antes de entrar a la plaza, por lo que se queda en el vallado para verlo:

Iba tanta gente corriendo que en el momento de llegar a la puerta de la plaza la multitud se apelotonó y tuvo que detener parcialmente su carrera; los toros pasaron jadeantes, galopando juntos, con los costados llenos de barro y agitando los cuernos. Uno corrió hacia delante y enganchó a uno de los hombres que corrían, lo corneó por la espalda y lo lanzó al aire. El hombre tenía los brazos pegados al cuerpo y echó violentamente la cabeza hacia atrás en el momento en que el cuerno se clavaba en su cuerpo; el toro lo levantó en el aire y después lo dejó caer. Después cogió a otro hombre de los que corrían, pero este desapareció de mi vista entre la multitud que atravesaba la puerta de entrada al ruedo perseguida por los toros. Se cerró la puerta roja del recinto y la gente que ocupaba los balconcillos exteriores empezó a empujar hacia dentro, se oyó un alarido y después otro.

Posteriormente sabremos que ese hombre, Vicente Gironés, natural de Tafalla, ha fallecido. En 1924, año en el que se desarrollan los hechos de la novela, falleció un joven corredor de 22 años de Sangüesa corneado en el último tramo de la calle Estafeta.

2.3 Libro tercero: Del Pobre de Mí a Madrid

Las fiestas acabarán de la misma forma que empezaron: repentinamente.

A la mañana siguiente todo había acabado. Las fiestas habían terminado. Me desperté a eso de las nueve, me bañé, me vestí y bajé. La plaza estaba vacía y tampoco había gente en las calles. Unos cuantos chiquillos estaban recogiendo las varillas de los cohetes que habían quedado en la plaza. Los cafés estaban abriendo y los camareros colocaban los confortables sillones de mimbre en torno a las mesas de mármol a la sombra de las arcadas. Las calles estaban siendo barridas y regadas con una manguera.

La tranquilidad vuelve a reinar: donde antes era el jolgorio ahora hay niños jugando, donde se sirvieron miles de copas de alcohol se preparan confortables terrazas para charlar con tranquilidad.

Tras la marcha de Brett a Madrid Jake recibe un telegrama de esta pidiéndole que vaya a recogerla a Madrid. Antes de cruzar la frontera, Jake se dirige allí. La novela se cierra con una conversación entre ambos sobre las cosas que podrían haber hecho juntos: “-¡Oh, Jake! –dijo Brett-. ¡Podríamos haberlo pasado tan bien juntos!”. Durante toda la novela el sentimiento amoroso entre ambos ha estado latente, oculto por las correrías de Brett con otros hombres. Sin embargo, al final, después de toda la marabunta festiva, la novela se cierra con una mirada al pasado sobre lo que pudo haber sido y no es.

3. Correspondencias reales

-Jake Barnes: Es el alter ego de Ernest Hemingway, como ya hemos comentado anteriormente.

-Lady Brett Ashley: Era Lady Duff Twysden, una conocida británica del París de los años veinte, nacida en 1893 en Inglaterra y fallecida de tuberculosis en la ciudad de Santa Fe (Nuevo México) en 1938.

-Mike Campbell: Es Pat Guthrie, quien fue el amante de Lady Duff Twysden en 1924, el año que viajaron a Pamplona.

-Bill Gorton: Es Donald Ogden Stewart, quien fue un escritor y guionista estadounidense nacido en 1894 en Ohio y fallecido en 1980 en Londres. Escribió numerosas novelas y guiones satíricos y paródicos. Detacó su labor de guinista en Historias de Filadelfia, película por la que recibió en Óscar por el mejor guion adaptado, o Lo que piensan las mujeres de Ernest Lubitsch.

-Robert Cohn: Es Harold Loeb, un escritor norteamericano de segunda fila afincado en París durante los años veinte, autor de obras como The professors like Vodka o The Way it Was.

4. Importancia de la obra

En primer lugar, su calidad literaria aupó a Ernest Hemingway a una posición privilegiada en el panorama literario del momento. Posteriormente, publicó muchas otras obras de gran calidad, como Muerte en la tarde (1932) Por quién doblan las campanas (1940) o El viejo y el mar (1952, Premio Pulitzer), cuya importancia en el desarrollo de la literatura durante el siglo XX le hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1954.

A su vez, Fiesta caló en la sociedad norteamericana, hasta tal punto que popularizó la fiesta de los sanfermines. Si hoy en día es posible que Pamplona multiplique su población desde el día del Chupinazo hasta el día del Pobre de Mí es por la importancia de la obra de Hemingway en Estados Unidos.

Hemigway toreando en la plaza de toros de Pamplona

Hemigway toreando en la plaza de toros de Pamplona

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